martes, 9 de junio de 2026

Uso del fracking en Colombia, para extraer hidrocarburos



Por: Gonzalo Duque-Escobar*

Colombia, país cuyo arco energético se soporta en hidrocarburos por ser dependiente del petróleo para financiar cerca del 40% de su presupuesto nacional, enfrenta un desafío creciente, y solo cuenta con reservas par cubrir su demanda hasta el año 2030, enfrenta una caída estructural en la producción petrolera convencional: en 2013, se producían más de 1 millón de barriles diarios; en 2023, apenas 760 mil. Lo anterior explica por qué el fracking en Colombia debe ser considerado como una opción, aprovechando las reservas existentes en yacimientos no convencionales.

El fracturamiento hidráulico (o fracking) es una técnica clave en la industria petrolera para extraer petróleo y gas de yacimientos no convencionales, como lo son las rocas sedimentarias de baja permeabilidad (lutitas, areniscas, calizas y carbones), la que surge en la década  de 1940 y que consiste en inyectar agua a alta presión mezclada con arena y aditivos químicos para fracturar la roca madre, permitiendo con ello gracias al bombeo inducido, liberar los hidrocarburos contenidos en el macizo rocoso.

El proceso a seguir, es perforar un pozo vertical hasta la formación de interés, lugar en el que se desvía horizontalmente; luego sigue la inyección a presión por bombeo de una mezcla compuesta principalmente por agua, arena (agente de sostén) y químicos a alta presión, y finalmente cuando la presión rompe la roca generadora, pese a ser impermeable, gracias al fracturamiento se da la liberación de hidrocarburos por las microfisuras que la arena mantiene abiertas, permitiendo que el petróleo fluya a la superficie.

Históricamente, el fracturamiento hidráulico tiene sus raíces en las detonaciones de torpedos explosivos en el siglo XIX, evolucionando a la inyección de fluidos en los años 40. Esta técnica, que comenzó para estimular pozos convencionales y evolucionó para extraer petróleo y gas directamente de rocas impermeables claves en la industria petrolera, y cuya aplicación moderna inició a principios de los 2000, transformó el mercado de hidrocarburos para cambiar el mapa energético mundial.

Existen dos tipos de fracturamiento hidráulico en pozos petrolero: el primero que se desarrolló desde mediados del siglo pasado donde se utilizan pozos verticales como proceso de estimulación para mejor las condiciones de flujo de formaciones de areniscas y calizas apretadas, así como también para la producción de gas asociado a mantos de carbón; y el segundo que se lleva a cabo en yacimientos de rocas poco porosas y poco permeables como las lutitas de petróleo y gas (oil & gas sales) que exigen un fracturamiento hidráulico múltiple en pozos horizontales.

Si bien las ventajas de esta técnica es que se incrementa significativamente la producción energética al acceder a reservas de petróleo y gas antes inalcanzables o no rentables, tal cual lo hacen países como Estados Unidos, la controversia sobre su aplicabilidad en Colombia, se relaciona con su impacto ambiental, por el alto consumo de agua, sumado al riesgo de contaminación de acuíferos con los químicos, al impacto de la sismicidad inducida y a las emisiones de metano.

Para blindar el fracturamiento hidráulico (fracking) contra impactos ambientales y hacerlo confiable, es indispensable establecer requisitos técnicos, geológicos y regulatorios estrictos. Las mejores prácticas internacionales exigen los siguientes pilares de control: 1- instalar un sistema multicapa de tubería de acero y cemento para aislar los fluidos de extracción y proteger los acuíferos subterráneos de filtraciones; y 2-obligar al uso de sensores ara monitorear en tiempo real eventuales caídas de presión por fugas o fallas mecánicas.

Igualmente, el fracturamiento debe restringirse a áreas que hidrológicamente no comprometan acuíferos, lagos y corrientes poniendo en riesgo la seguridad hídrica de comunidades, que los químicos utilizados en la mezcla de fracturación, sean compuestos biodegradables y no tóxicos previamente certificados, y que la fracturación, que además de estar monitoreada para que no exceda umbrales sísmicos no convenientes, nunca proceda en zonas con fallas geológicas activas o tensiones tectónicas identificadas.

Colombia enfrenta una caída estructural en la producción petrolera convencional: en 2013, se producían más de 1 millón de barriles diarios; en 2023, apenas 760 mil, según la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP). Además, se estima que el país solo tiene reservas probadas de gas para abastecer la demanda interna hasta 2030, ya que en 2023 sus reservas probadas de petróleo alcanzaban para 7,5 años y las de gas natural para 7,2 años, según la UPME. Sin nuevos descubrimientos o desarrollos, el país podría tener que importar hasta el 45% del gas que necesita en la próxima década.

Se estima que en la cuenca del Valle Medio del Magdalena donde se podría extraer 7.000 millones de barriles de recursos no convencionales, de aprovecharse solamente el 10% de ese potencial, Colombia podría duplicar sus reservas actuales, el país podría  mitigar el déficit fiscal proyectado para los próximos años al mantener el ingreso de regalías y exportaciones Ecopetrol a través del contrato piloto Kalé y Platero podría aportar más de 50 mil barriles diarios en una fase temprana de desarrollo comercial.
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* Profesor Especial de la Universidad Nacional de Colombia, Ingeniero Civil con estudios de posgrado en Geotecnia, Geofísica y Economía. Web: https://sites.google.com/unal.edu.co/godues1
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Fuentes bibliográficas:

    


  ¿Ajustes a locomotora energética de Colombia? Duque Escobar, Gonzalo. Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. Manizales, 2018-09-10.
 Arroyo Bruno, entre la muerte negra y la vida wayuu. Duque Escobar, Gonzalo. Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. Manizales, 2017-12-04.

 Crisis del petróleo, ¿y Colombia qué? Gonzalo Duque-Escobar, Contexto en CT&S de la U.N. de Colombia Marzo 23 de 2026.
 El petróleo. El recorrido de la energía. Comunidad de Madrid. 2019.
 El petróleo y su mundo. Ecopetrol S.A. Primera edición, 1985.
Escenarios de Oferta y Demanda de Hidrocarburos en Colombia. Unidad de Planeación Minero Energética, UPME. Diciembre 2012. 
Fracking en Colombia: una oportunidad que no se puede seguir ignorando. ACGGP, Bogotá, 23 de julio de 2025.
  Fracking… experiencia y perspectivas mundiales. Aracely Maldonado-Torres; Benigno Estrada Drouaillet; Osorio Hernández Ed; José Alberto López-Santillán; Septiembre 2017.
• Geomecánica. Duque Escobar, Gonzalo and Escobar Potes, Carlos Enrique (2016) Universidad Nacional de Colombia – Sede Manizales. Manizales, Colombia.
La dependencia del país y de los territorios de los hidrocarburos y el carbón en Colombia. PNUD, Agosto de 2024.
Los impactos y el conflicto socioambiental por el fracturamiento hidráulico: caso San Martín, Cesar. Hernández, Edison Alonso. U.N. de Colombia, (2018).
Manual de geología para ingenieros. Duque Escobar, Gonzalo (2003. Act 2022) Universidad Nacional de Colombia, Manizales.
  Plan Energético Nacional  PEN 2020- 2050. UPME. Documento de consulta -  Bogotá D.C., diciembre de 2019.
 Previsiones climáticas y transición energética. Por: Gonzalo Duque-Escobar. OAM de la U.N. de Colombia. Manizales 2025.
 Prospectiva para el carbón colombiano. Por: Gonzalo Duque-Escobar; Documento del Museo Interactivo Samoga. Manizales, febrero 1 de 2024.
  ¿Qué es el Fracking y por qué Colombia lo necesita?. En Guía Petróleo y Gas; Agosto 9 de 2025.
  ¿Transición Energética?. Por. Belizza Ruiz. La República. 14/05/2023..
  Transición energética e hidrógeno de bajas emisiones. Por: Gonzalo Duque-Escobar; U.N. de Colombia, ACH, SCIA, y  SMP Manizales. Octubre 24 de 2022.


lunes, 8 de junio de 2026

TRES LUSTROS DEL PCC DE COLOMBIA

 

TRES LUSTROS DEL PCC DE COLOMBIA



Por: Claudia Torres Arango*

El Paisaje Cultural Cafetero de Colombia (PCCC) es un símbolo de identidad nacional conformado por 51 municipios y 858 veredas entre Caldas, Quindío, Risaralda y el norte del Valle del Cauca, en un territorio cuya extensión de 348.120 hectáreas, está rigurosamente delimitada en dos grandes zonas de manejo (Área Principal y Área de Amortiguamiento), pertenecientes a la hoya geográfica del río cauca y que se extienden a lo largo de ramificaciones de las cordilleras Central y Occidental de los Andes colombianos.

En 2026, esta región celebra su decimoquinto aniversario tras haber sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2011, en la que se declara que territorio se destaca por su tradición centenaria del cultivo de café en pequeñas parcelas de alta montaña y por una arquitectura vernácula de bahareque de guadua que es única, aunque soporta su reconocimiento internacional en 16 atributos técnicos y culturales, tales como la caficultura de ladera, la herencia de la colonización antioqueña, la biodiversidad y la rica red hídrica de la región andina.

Si el principal atributo del Paisaje Cultural Cafetero (PCC) es su sostenibilidad económica, social y ambiental, entonces, este paisaje caracterizado por el cultivo de café desde finales del siglo XIX como principal actividad y por su patrimonio cultural que incluye técnicas constructivas y expresiones culturales inmateriales, está dotado de un elegante equilibrio entre sus elementos naturales, económicos y culturales, como atributo que lo convierte en un ejemplo excepcional de adaptación humana a condiciones geográficas difíciles.

La declaratoria abarca un relieve que va desde los valles cálidos hasta las cumbres del Parque Nacional Natural Los Nevados. Además de proteger prácticas tradicionales de recolección, el PCCC promueve un turismo sostenible donde los visitantes pueden conocer de primera mano los procesos del mejor café del mundo, tiene como principal desafío garantizar su conservación, contando para ello con los planes de manejo que han impulsado entidades como la UNESCO, para proteger su estructura ecológica y mitigar los efectos del creciente cambio climático.

Pero otro desafío mayor, para asegurar los derechos bioculturales del preciado territorio, y resarcir la hecatombe que se deriva de la caída del sector cafetero en el PIB, es reorientar la caficultura a la producción de cafés especiales orgánicos, certificados y con sombrío, antes que apostarle a una producción anual de 14 millones de sacos de café, persistiendo en un modelo agroindustrial de enclave económico. Como referente, si en 1960 con 6 millones de sacos el grano le aportada el 9 % al PIB, hoy con más del doble participa solamente con el 0,9%.

Dado que este reconocimiento no solo compromete a su protección al Estado colombiano y a la comunidad internacional, nacional, sino también a las comunidades y local, la forma de encararlo, empieza por conocer afondo sus problemáticas y potencialidades y en convertirlo a la vez es una oportunidad para que las sus habitantes y visitantes conozcan el paisaje y participen en su preservación, máxime si entre las amenazas a las que está expuesto este territorio, incluyen la minería y la sustitución de cultivos como el aguacate hass.

* Profesora del Contexto en CTS de la U.N. de Col y Socia de la SMP: Portada: PCC- Rama del Cafeto; Casa de bahareque y Salamina-Caldas, en Enlaza.red y Federación Nacional de Cafeteros.

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FUENTES BIBLIOGRÁFICAS:
El Paisaje Cultural Cafetero. Gonzalo Duque-Escobar. Miembro del OOP de la Cátedra UNESCO - U.N. de Col. 2012- Act. 2025..
Guía para Interpretar el Paisaje Cultural Cafetero. Carolina Saldarriaga Ramírez
Sebastián Ramírez Arias. Sena, December 2020.
Paisaje Cultural Cafetero Colombiano. Carolina Saldarriaga Ramírez; Urte Duis; Oscar Arango Gaviria; Fabio Rincón Cardona; Gustavo Pinzón; SUEJE&CEIR, 2010.
Paisaje cultural cafetero de Colombia. Celina Rincón Jaimes; Oct 2023.
PCC, cultura cafetera y cambio climático. Gonzalo Duque-Escobar.  In: Revista Civismo Nº 504 de 2025. SMP Manizales.

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  • Por: Claudia Torres Arango*  rte Duis4

jueves, 4 de junio de 2026

Escollos ambientales del área metropolitana

Escollos ambientales del área metropolitana