domingo, 22 de mayo de 2011

Bosques en la Cultura del Agua



Por Gonzalo Duque Escobar *

Tras haber caído el telón de La Niña 2010/2011 con legiones de damnificados y cuantiosas pérdidas en los medios urbanos y rurales, debe advertirse la urgencia de una reconstrucción que empiece por ordenar las cuencas. La Niña, esta vez significativamente superior a la media y por lo tanto una de las más intensas de las últimas décadas, como fenómeno que hace con El Niño un ciclo de comportamiento errático, regresará para hacer más húmedas las temporadas secas y de lluvias del singular clima bimodal de la región tropical andina colombiana.

Y tras evaluar y proyectar grosso modo las elocuentes lecciones de las consecuencias de torrenciales aguaceros que han batido registros históricos en frecuencia e intensidad, de no apurar la adaptación ambiental de la que habla el ambientalista colombiano Gustavo Wilches Chaux en “La construcción colectiva de una cultura del agua”, preocupa lo que se vivirá en las siguientes temporadas invernales cuando de nuevo arrecie La Niña, de conformidad con lo ocurrido en este lustro y las dramáticas consecuencias de múltiples y variados eventos hidro-meteorológicos, que entregan para la historia de Colombia las aterradoras imágenes de inundaciones de poblados enteros en la Mojana y la Sabana de Bogotá, de los estragos de flujos de lodo como en Útica y del corrimiento de tierra que se llevó a Gramalote, a modo de inequívocas señales de que somos altamente vulnerables al desastre del calentamiento global.

Y para la ecorregión cafetera, las inundaciones en La Dorada y La Virginia, la pérdida de las bancas de las vías principales para las transversales de Manizales y Armenia y de la red terciaria de las zonas rurales del Eje Cafetero, o la grave problemática de la cuenca de la Quebrada Manizales, tres hechos que tienen en común la falta de una adaptación a la amenaza del calentamiento global, donde se reclama la declaratoria de zonas de interés ambiental en sectores críticos de los corredores viales y un ordenamiento de cuencas que le apunte a la planificación agrícola, al manejo de nuestras represas hidroeléctricas, al aseguramiento de fuentes hídricas, al debido uso del agua, y a la ocupación no conflictiva del territorio en lugares susceptibles a sequías, inundaciones y movimientos en masa.

Entonces, para mitigar la vulnerabilidad del hábitat frente a las torrenciales lluvias invernarles, en principio debemos aceptar que dicha fragilidad está asociada a las condiciones que favorecen el descontrol hídrico y pluviométrico resultante de la tala de bosques, dada su doble función como reguladores de las precipitaciones y de los caudales; lo primero al descargar las nubes gracias a la condensación del vapor de agua, y lo segundo al retener la humedad resultante de las precipitaciones. De esta segunda función se nutren las aguas subterráneas y por lo tanto los acuíferos y manantiales, lo que reduce las escorrentías a tal punto que el caudal de los ríos puede ser casi el mismo en invierno que en verano. Y de la primera función, al tener bosques se moderará la intensidad de las lluvias al igual que su distribución a lo largo del año: quien penetra al bosque andino puede advertir en el ambiente húmedo de los musgos y en el fresco del follaje, la condensación del vapor de agua extraída de las masas de aire que trae la brisa diurna a transitar por ese ámbito. Pero si hemos deforestado las montañas, desde la cuenca baja cercana a los valles interandinos hasta la cumbre, no habrá posibilidad de condensación alguna, y por lo tanto se cargarán más las nubes en su tránsito hacia la cordillera, pudiendo a su paso generar precipitaciones a la altura de nuestras ciudades de montaña, chubascos que caerán a modo de aguaceros diluviales.

En conclusión, para comprender mejor el impacto de haber destruido humedales, talado bosques y ocupado rondas de ríos y quebradas, y entender mejor la necesidad de reponer el bosque como fundamento para la estabilidad del medio biofísico, socioeconómico y cultural de nuestro entorno rural y urbano, habrá que aceptar la crítica situación causada por el efecto del “pavimento verde” asociado a la grave potrerización de nuestras montañas, y también la problemática de los “pavimentos grises” constituidos por nuestros mayores centros urbanos, cuyas escorrentías no están reguladas dado su sistema de alcantarillado directo carente de estructuras hidráulicas de almacenamiento y efecto regulador llevando de inmediato las aguas lluvias a las quebradas periurbanas, y abreviando como en el caso de las montañas desnudas los tiempos de concentración de las aguas para elevar sustancialmente los caudales, e incrementar con ellos la erosión hídrica y detonar flujos y deslizamientos en las zonas de pendiente, e inundaciones sobre valles y sabanas.

* Profesor Universidad Nacional de Colombia http://www.galeon.com/gonzaloduquee
[Ref: La Patria, Manizales, 2011, 05, 23]

Imagen: http://ecovalcucine.wordpress.com

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Relacionados I:

Más allá de las profecías Mayas. http://www.bdigital.unal.edu.co/3553/

Las Cuatro Estaciones para reflexionar sobre cambio climático. http://www.bdigital.unal.edu.co/3470/

Planeación preventiva y cultura de adaptación ambiental. http://www.bdigital.unal.edu.co/3458/

Reconstrucción con adaptación al cambio climático en Colombia. http://www.bdigital.unal.edu.co/2633/

Amenaza climática en el trópico andino. http://www.bdigital.unal.edu.co/1861/

La dimensión cultural como catalizadora del desarrollo. http://www.bdigital.unal.edu.co/3287/

Esperanza y acción en La Hora del Planeta. http://www.bdigital.unal.edu.co/3345/

Templanza y solidaridad frente al desastre. http://www.bdigital.unal.edu.co/2623/

Una nueva sociedad, el desafío para un cambio sostenible. http://www.bdigital.unal.edu.co/2181/



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Relacionados II:

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Legalidad y sostenibilidad de la guadua en la ecorregión cafetera. Duque Escobar, Gonzalo and Moreno Orjuela, Ruben Darío and Ortiz Ortiz, Doralice (2014) Posicionamiento de la Gobernanza Forestal en Colombia. CARDER, Corporación Aldea Global, CAR socias del proyecto. Pereira. Publicación guadua-final.pdf
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Procesos de Control y Vigilancia Forestal en la Región Pacífica y parte de la Región Andina de Colombia.  Duque Escobar, Gonzalo and Moreno Orjuela, Ruben Darío and Ortiz Ortiz, Doralice and Vela Murillo, Norma Patricia and Orozco Muños, José Miguel  (2014)  Posicionamiento de la Gobernanza Forestal en Colombia. CARDER, Corporación Aldea Global, CAR socias del proyecto. Pereira.
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UMBRA: la Ecorregión Cafetera en los Mundos de Samoga. Duque-Escobar, Gonzalo (2015). Museo Interactivo Samoga. Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales.  http://www.bdigital.unal.edu.co/51154/
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sábado, 21 de mayo de 2011

Relevancia del proyecto Aeropuerto del Café *


Cuenca aeroportuaria del Aeropuerto del Café, en Palestina Caldas: al norte, hasta el nor-occidente y norte de Caldas; al sur y al oeste, hasta Risaralda y sur-este caldense; y al este, hasta el norte del Tolima y alto oriente caldense. Los municipios cercanos directamente beneficiados, son: Manizales, Pereira, Palestina, Chinchiná, Santa Rosa de Cabal, Marsella y Dosquebradas. La asimetría de la cuenca se relaciona con las cuencas aeroportuarias de Palmaseca en Palmira, José María Córdoba de Rionegro y Santiago Vila de Flandes.

Por Gonzalo Duque Escobar

Mientras el costo del Aeropuerto Internacional de Hong Kong, se estimó en US 15 mil millones, el Aeropuerto del Café desarrollado hasta la pista de 3.600 metros podría costar el tres por ciento de esa cifra. La primera cuantía cifrada en un valor comparable al monto de las reservas o de la deuda externa de un país promedio en vía de desarrollo, se explica por el rol económico de dicha urbe como centro financiero y comercial. Los US 15 mil millones, más que un gasto, fueron una inversión que se hizo para que la economía de la ciudad resultara viable, dado su carácter protagónico como nodo del transporte mundial y como centro económico de Asia.

Ahora, reconociendo tal cual lo he señalado desde años antes, que el Aeropuerto del Café debe ganarse la voluntad política y reconocimiento regional, que no tendría bancabilidad sin un desarrollo ulterior hasta dotarlo de una pista de 3600 m cuya financiación debe ser objeto de la inversión privada y no del gasto público, entonces obligado a los argumentos para los contradictores del proyecto, señalo algunos que para la ocasión no deberían pasar por alto.

En un artículo que titulé “Aerocafé, uno de los tres aeropuertos competitivos de Colombia”, de enero 17 de 2000, en el que empezaba señalando que dicho nombre, para el entonces Aeropuerto de Palestina, sí le aportaría al país y al proyecto de construir esta región cafetera, señalaba para el caso de Colombia las diferencias entre los aeropuertos de Cali, Barranquilla y Aerocafé que cumplían bien, con los del resto del país: El Dorado por su altitud impide que los Jumbos no puedan salir de Bogotá a Europa o Santiago, full carga, pasajeros y combustible; Rionegro “vive cerrado”; Cartagena resulta estrecho, y los demás, como ocurre en La Nubia y Matecaña de Pereira, o poseen pistas cortas o se opera con la ciudad encima y por una misma cabecera. Señalaba además que aunque la evaluación de Matecaña, hecha por la firma Corporación Aeropuerto de Paris en 1982, propusiera llevar el escenario hacia Cartago, en virtud de los posteriores desarrollos viales el aeropuerto de Santa Ana ha dejado de ser estratégico por no contar ahora con su “cuenca propia”, que es su territorio o radio de influencia estimado en una hora por tierra, lo que significa que el ya depreciado aeropuerto de Palmaseca y Sata Ana en Cartago, se interfieren y compiten, mientras que Aerocafé cuenta con “cuenca propia”. Igualmente, lo anterior sumado a que la longitud de pista en Cartago es de 2200 m, extensión equivalente a 2700 m en Palestina por ser más alto, explica por qué en tantos años de existencia Santa Ana no haya generado mayor impacto regional.

Y a pesar de señalar que en Palestina Aerocafé no admite segunda pista, pero sí un Jumbo levantando más carga, los argumentos que muestran la bancabilidad de Aerocafé se han ido consolidando. Las tarifas de pasajero y carga más competitivas tienen que ver con dos puntos: primero porque en aeropuertos de pista corta como son las otras pistas del Eje Cafetero, los aviones medianos y pequeños no pueden ofrecer tarifas reducidas, ni fletes bajos; de ahí que sólo tengamos exportaciones importantes de flores en Rionegro y El Dorado. Esto es similar a lo que ocurre con Buenaventura o Cartagena operando con barcos Panamax, donde los fletes marítimos resultan 5 veces superiores a los que ofrecerán los barcos súper-pospánamax que transitarán el Canal de Panamá cuando esté ampliado. El segundo punto, que de acuerdo con lo señalado por la organización que agrupa a los pilotos civiles de Colombia, Aerocafé ofrece condiciones para costos de fleteo superiores a las de Rionegro y El Dorado: un Jumbo que podrá despegar de Palestina con 112 mil libras, levanta 75 mil libras en el aeropuerto de Rionegro y 83 mil libras en El Dorado; esto sumado a su ubicación de privilegio en el centro de Colombia, permite pensar que también Aerocafé podría generar un centro de convergencias aéreas alterno a El Dorado dada su limitación por los 2550 m de altitud.

En materia de empleo y trabajo, variable socio-económica sensible para las capitales cafeteras, basta señalar que el primer empleador en las grandes megalópolis del planeta, es el puerto o el aeropuerto, tal cual ocurre en Chicago o Atlanta con el Aeropuerto, o en New York, Hog Kong y Amsterdam, ciudades donde puerto y aeropuerto compiten. En estos casos no se trata de los empleados del terminal, sino de personas que se ocupan en actividades y empresas que se fundamentan en el medio de transporte dependiendo absolutamente de él. De ahí la importancia de ver un aeropuerto más allá de la pista o los puertos mirando más allá del malecón: viéndolos como nodos del transporte y como corredores logísticos.

Por lo anterior, recalco la necesidad de reformular los instrumentos de planificación y desarrollo de los municipios vecinos, para ordenar sus territorios de forma coherente y adecuarlos a los impactos de Aerocafé. Para el efecto habrá de implementarse políticas y acciones orientadas a la reconversión industrial y agropecuaria de cara a los conflictos de los actuales usos de recursos y procesos productivos, donde urge la producción limpia y el desarrollo tecnológico y cultural, y una gestión mediante la articulación de actores estratégicos (gobierno, academia, empresa y sociedad civil), concertando y desarrollando nuevas condiciones para subsectores específicos que respondan a las fortalezas culturales y naturales de la Ecorregión Cafetera, dado que Aerocafé puede dar cuenta de nuestras limitaciones de conectividad como territorio mediterráneo, facilitando actividades tales como agroindustria, flores, confecciones, artefactos y servicios tecnológicos de alto valor agregado, turismo y otros servicios.

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Nota: Fragmento tomado de “El aporte ético y técnico de la UN en Aerocafé” Gonzalo Duque Escobar, Universidad Nacional de Colombia, Manizales, abril de 2011. http://www.bdigital.unal.edu.co/3486/



Imagen:
Cuenca de Aerocafé: adaptada de Google Earth

Referencias:
Enlaces sobre El Aeropuerto del Café, en: http://smpmanizales.blogspot.es/1296399540/aerocafe/

Fundamentos de Economía del Transporte, en: http://economiaytransportes.galeon.com

miércoles, 18 de mayo de 2011

Marmato: La marcha fue por conservar la tradición y la pequeña minería

LAPATRIA.COM/ Destacado/ Caldas/ 2011-05-15.

Centenares de personas participaron ayer en la marcha de apoyo a Marmato, en la que se opusieron al traslado del municipio y la explotación a cielo abierto.





Vigor y calma. Así se podría resumir lo que ocurrió ayer en Marmato, a donde llegó la primera movilización nacional por la defensa de ese municipio. Allí la compañía canadiense Medoro pretende realizar una explotación de oro a cielo abierto, razón por la cual diversas organizaciones sociales caminaron desde las 9:15 de la mañana por la vía Manizales-Medellín para expresar su oposición.

El vigor se notó en las arengas, con las que la multinacional no salió bien librada. A lo largo del recorrido se escuchó una y otra vez: "Medoro, no intente, Marmato no se vende", o "queremos chicha, queremos maíz; multinacionales, fuera del país".

La calma primó durante todo el recorrido, por más que la fila de marchantes se extendió unos 500 metros, con el portentoso río Cauca corriendo a un costado. Sindicatos, indígenas, estudiantes y políticos llenaron la Troncal de Occidente. Desde el departamento del Cauca, por ejemplo, llegó un grupo de 55 indígenas guambianos, encabezados por el taita Jeremías Tunubalá, quien medianamente informado sobre el tema indicó: "es que la tierra no está en venta".

Jorge Enrique Robledo, senador del Polo Democrático Alternativo, llegó tiempo después, se unió a los marchantes y expresó: "la pretensión de la Medoro es absolutamente desproporcionada, tanto como lo que otra compañía intentó hacer en el páramo de Santurbán (Santander). ¿Cómo así que porque encontraron oro debajo de la iglesia, de la Alcaldía, de las casas, entonces hay que tumbar el pueblo y erradicar a sus habitantes?

Esa era la línea de los demás comentarios de quienes asistieron, que no aceptan que un pueblo con una historia cercana a los 500 años deba ser trasladado, como se ha propuesto, a la vereda El Llano. La justificación de quienes defienden ese traslado es que Marmato, por sus condiciones geográficas y por el continuo saqueo de las minas, está en riesgo.

Medoro se instaló en el pueblo desde finales del 2009 y hace trabajos de exploración con miras a extraer unos 9 millones de onzas de oro en unos 30 años. Aunque ha enfrentado protestas, la de ayer ha sido la más grande. Tanto, que cuando la multitud se adentró en el pueblo, la vendedora de un local de jugos que ha vivido toda su vida en la población, comentó: "Esto aquí nunca se había visto".



¿Por qué marchar por Marmato?


Jeremías Tunubalá, Taita guambiano del Cauca

La política de despojo y desplazamiento en el país cada vez es más crítica. Nuestra riqueza cultural y económica está puesta a la venta.

Claudia Milena Betancurt, indígena del resguardo San Lorenzo

Queremos solidarizarnos ante lo que está pasando en Marmato, como indígenas, como hermanos.

Luz Stella Ramírez, Secretaria Confederación Nacional de Mineros

Hay que defender la soberanía, por los territorios y pueblos tradicionales como Marmato.

Orlando Meneses, minero

La explotación a cielo abierto genera contaminación a cielo abierto genera contaminación, desempleo y no deja beneficios de ninguna clase. Es destrucción, desempleo y muerte.

Guillermo Ortiz, minero

La explotación a cielo abierto genera desempleo.

Jhohan Londoño, universitario

La gran minería es más perjudicial que la de socavón. El pueblo queda muy cerca del río Cauca y el cianuro puede afectarlo. También habrá desplazamiento.

Dilan Alexánder Gil, minero

No queremos que nos acaben el pueblo. Ahí están nuestras raíces, la herencia.

Cristian Camilo González, trabajador de Supía

El presidente Santos quiere que los mineros pequeños se acaben.

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Complemento:
Duque Escobar, Gonzalo (2003) Manual de geología para ingenieros. En: http://www.bdigital.unal.edu.co/1572/ 

Relacionados:

Oro de Marmato: miseria o desarrollo, en: http://www.bdigital.unal.edu.co/3404/1/gonzaloduqueescobar201120.pdf

Desaparecen más de 500 años de cultura por reorientación minera, en: http://historico.unperiodico.unal.edu.co/Ediciones/113/04.html

Geología económica del Eje Cafetero, en: http://godues.blogspot.com/2007/12/geologia-economica-del-eje-cafetero.html

Marmato: ¿reubicación o ambición minera?, en: http://godues.blogspot.com/2011/04/marmato-reubicacion-o-ambicion-minera.html

Marmato: la tierra de Iván Cocherín en imágenes, en:
http://godues.blogspot.com/2011/04/marmato-la-tierra-de-ivan-cocherin-en.html

Plan de Acción Inmediato-PAI para el municipio de Marmato 2010, en: http://www.bdigital.unal.edu.co/2092/1/gonzaloduqueescobar.201014.pdf

martes, 10 de mayo de 2011

Nueva falla geológica altera mapa de amenaza sísmica en Colombia

UN Periodico Impreso No. 144/ Por: Carlos A. Vargas, Carlos A. Vargas, Director Grupo de Geofísica, Facultad de Ciencias Universidad Nacional de Colombia - Fanny Lucía Pedraza Valencia, Unimedios

Caldas Tear se denomina la falla ignorada en los modelos geológicos, que hoy modifica la estimación de la amenaza sísmica en el centro del país. Se considera la continuación de un núcleo de expansión submarino en el Pacífico, cuya última actividad fue hace 9 millones de años.


El modelo geológico fue evaluado con éxito en la ciudad de Manizales. / Andrés Almeida/Unimedios


Figura 1. Superficie a partir de 70.000 eventos sísmicos reportados por la Red Sismológica Nacional de Colombia. Caldas Tear se presenta como una estructura que atraviesa el territorio colombiano en dirección occidente-oriente.


Figura 2. Nuevo mapa de amenaza sísmica en Colombia con aportes de Caldas Tear.


Figura 3. Mapa de amenaza sísmica incluyendo la influencia de Caldas Tear.

Recientemente, el Grupo de Geofísica de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia y la Universidad de Texas en Austin dieron a conocer un innovador modelo geológico que fue evaluado en Manizales, y sus resultados varían el nivel de amenaza sísmica que se conocía para algunas ciudades del país.

La nueva propuesta tectónica evidencia una división del territorio en dos segmentos que se han alejado aproximadamente 240 kilómetros durante los últimos 10 millones de años (figura 1), y la existencia de una gran fractura o falla de la litósfera denominada Caldas Tear.

La revaluación de la amenaza sísmica en Colombia, liderada por el profesor Ómar Darío Cardona de la UN en Manizales, indica que los parámetros manejados hasta hoycambian en algunos sitios, si se tiene en cuenta esta falla en el modelo tectónico utilizado para definir las exigencias de la Norma Sismo Resistente, NSR–10.

Tal fractura llega a profundidades de más de 150 km y atraviesa la Región Andina desde el Pacífico hasta el Piedemonte Llanero, es decir, de occidente a oriente.

Debido a su ubicación y comportamiento, podría haber causado los sismos de Tauramena en 1995 (de magnitud 6,5), de Armenia en 1999 (magnitud 6,2) y el terremoto de Honda–Mariquita en 1805.

Su disposición lineal entre Bahía Solano (Chocó) y Tauramena (Casanare) puede considerarse como la continuación de Sandra Ridge, un centro de expansión del piso marino ubicado en el océano Pacífico colombiano, que tuvo su última actividad hace 9 millones de años.

Implicaciones económicas y territoriales

La alineación de estas dos estructuras (Caldas Tear y Sandra Ridge) crea una división geológica que determina marcadas diferencias.

Por ejemplo, al sur de la falla Caldas Tear, el país tiene un vulcanismo activo caracterizado por volcanes como el Ruiz, Tolima, Machín, Huila, etc., mientras que al norte, en zonas como Paipa, Iza y San Diego (Boyacá), se ha extinguido.

Este fenómeno, la sismicidad y la reinterpretación del modelo de fallas geológicas, como consecuencia de la fractura tectónica, tendrían incidencia en el marco de la planificación territorial y cambios en las exigencias de sismorresistencia, particularmente a lo largo de la mencionada estructura.

Debido a que Caldas Tear ha redefinido la geometría de cuencas sedimentarias y hasta el patrón de depósitos minerales e hidrocarburíferos, el reconocimiento de su existencia puede también tener repercusiones económicas relevantes.
La fractura de la litósfera fue determinada a partir de la compilación de datos adquiridos a lo largo de muchos años por diversas instituciones de la Nación (Agencia Nacional de Hidrocarburos, Ingeominas y el Instituto Geográfico Agustín Codazzi).

Se tuvo en cuenta: sismicidad (variación espacial y temporal de los eventos), análisis geoquímicos (composición química de las rocas), anomalías gravimétricas (variaciones locales del campo gravitacional), anomalías magnéticas (contrastes del campo magnético remanente en las rocas), información térmica (distribución del gradiente geotérmico) y datos geológicos.

En efecto, la combinación de múltiples observaciones y variables, así como su modelado numérico, han servido para establecer su presencia y geometría. Solo hasta mediados del 2010 fue posible la identificación de la falla en forma definida.

Nivel de riesgo

Los estudios de amenaza en Colombia se han realizado con base en el modelamiento de fallas geológicas y nidos sísmicos, a los cuales se les asigna un nivel según la frecuencia, profundidad y magnitud que se pueden asociar a estas fuentes.

Una vez establecida esa categoría, se realizan modelos regionales y estudios de microzonificación de las ciudades, con el fin de determinar las exigencias de diseño y construcción sismorresistente. Por lo tanto, un cambio en dicha amenaza podría implicar modificaciones en los requisitos de las normas de seguridad.

Al respecto, el profesor Cardona señala que, “de acuerdo con los registros históricos y la sismicidad que se podría asociar a Caldas Tear, los resultados de la nueva evaluación indican que ciudades como Manizales y Tunja tendrían un mayor nivel de riesgo debido a su cercanía con esta fractura transversal a las tres cordilleras” (figuras 2 y 3).

Según lo anterior, para las nuevas microzonificaciones de estas ciudades debería tenerse en cuenta el nuevo modelo geológico propuesto.

El docente de la UN en Manizales, quien ha sido presidente de la Asociación Colombiana de Ingeniería Sísmica y director nacional de Prevención y Atención de Desastres, afirma: “Esto se traduciría en una mayor exigencia desde el punto de vista de la sismorresistencia y un mayor riesgo para las edificaciones existentes”.

Exploración de recursos no renovables

Esta estructura geológica también puede constituirse en una guía para la exploración de recursos naturales no renovables en zonas como Chocó, Risaralda, Caldas, Quindío, Tolima, Cundinamarca, Casanare y Meta.

En efecto, parece que las mineralizaciones de oro y cobre en distritos como Marmato y en prospectos como La Colosa podrían estar asociadas a fallas controladas por Caldas Tear.

A su vez, aunque no es completamente claro el mecanismo, la presencia de hidrocarburos en el Valle del Magdalena y los Llanos Orientales sugieren también su posible influencia.

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Relacionados:
Duque Escobar, Gonzalo (2007) Riesgo sísmico: los terremotos, en: http://www.bdigital.unal.edu.co/1680/
Duque Escobar, Gonzalo (2003) Manual de Geología para ingenieros, en:  http://www.bdigital.unal.edu.co/1572/

lunes, 9 de mayo de 2011

Rieles para el empleo cafetero

Por Gonzalo Duque Escobar *

Uno de los temas preocupantes del Eje Cafetero, se relaciona con el problema del paro, expresión con la cual no me refiero a una declaratoria de brazos caídos, sino a esa desocupación o desempleo estructural donde por años mantenemos las mayores tasas del orden nacional. En consecuencia, centraré la atención en esa variable del desarrollo separando los tres sectores de la economía regional, para intentar mostrar cómo en materia laboral la situación de las capitales cafeteras de Colombia, es más grave y preocupante de lo que podríamos estimar, al encontrar que las causas que lo explican no son coyunturales y por lo tanto las medidas que lo enfrentan no resultan estructurales.

En primer lugar, veamos nuestro sector primario donde hay algo más que café: en él se involucra la producción de materias primas fundamentalmente provenientes del agro, dado que no somos potencia pesquera ni minera. Para calificar su situación solo basta señalar que más del 60% del Producto Interno Bruto PIB regional, se concentra en Manizales, Pereira y Armenia, por lo que la profunda brecha con los escenarios rurales de la ecorregión muestra que las fértiles tierras del Magdalena, de la alta cordillera, del valle de la Vieja y el Risaralda y de la zona cafetera propiamente dicha que empieza en Neira y avanza hasta el norte del Valle, no gravitan y por lo tanto están en condiciones económicas absolutamente lamentables. Todo empieza porque nuestra actividad agropecuaria nunca ha incorporado políticas de ciencia y tecnología, y en consecuencia porque el conocimiento como factor de producción no entra a combinarse al lado de la tierra, el trabajo y el capital. Aún más, nuestros campesinos con solo cuatro años de educación básica en promedio y la grave problemática del transporte rural, no hacen viable la incorporación de los desarrollos tecnológicos necesarios para elevar sustancialmente la baja productividad rural.

En segundo lugar, examinemos someramente nuestro sector secundario cuyas actividades por regla general se ubican de cara a los escenarios urbanos, dado que es allí donde se transforman las materias primas. Si en el anterior punto señalábamos la condición menos desfavorable de nuestras capitales con relación al campo, de conformidad con la proporción del PIB regional, la real situación de nuestras fuerzas productivas industriales es la de su grave obsolescencia aún por resolverse para lograr subsistir en un proceso de desindustrialización que no ha concluido. Aún más, la industria del Eje Cafetero no solo es mediterránea y urge su reconversión, sino que permanece aislada a pesar de su posición estratégica en el triángulo económico de Colombia, dada la carencia de medios de infraestructura del transporte que la articulen a corredores logísticos supra-regionales por agua, mar y tierra. En la problemática de paro laboral también gravitan otros factores, como el cambio del modelo de producción modificando la estructura del empleo en virtud del desarrollo tecnológico: conforme las industrias van siendo menos intensivas en mano de obra, las competencias laborales otrora dependientes de fuerza muscular y habilidades manuales, pasan a demandarle altas competencias intelectuales y sociales a una población urbana cuyo nivel de escolaridad media de apenas 10 años, no llega al ciclo profesional o tecnológico donde se desarrolla la capacidad laboral y empresarial.

Y como tercer punto, sondeemos el sector terciario, constituido por las actividades en las cuales entran la venta de bienes y servicios. Si bien es cierto que la producción artesanal y rural se ha desdibujado para privilegiar su industrialización, también la evolución en el sector de servicios empieza a mostrarse con la aparición de las grandes superficies de mercado, tales como Makro o Carrefour en Pereira y el Éxito o el futuro Home Center en Manizales. Estas nuevas opciones de mercado nos acercan a la modernidad en la misma proporción en la que desmantelan procesos económicos de pequeña escala en la economía local, dado que recurren a proveedores con ofertas a gran escala, para abastecer varias capitales en las cuales tienen sucursales. Manteniendo las proporciones, resulta para ellos tan irracional depender del suministro de un pequeño productor, como resulta imposible para un tendero absorber la producción de una de nuestras centrales lecheras.

En conclusión, más allá de las medidas típicas para resolver el paro en la ecorregión cafetera haciendo uso de las fórmulas de la teoría del modelo económico neoliberal, o con inversiones públicas sociales, sin mitigar el déficit de calidad y cantidad de educación no marchará la locomotora del empleo cafetero así logremos destrabar la movilidad rural y urbana, y reconvertir nuestra obsoleta industria: a partir del analfabetismo funcional no se podrán implementar las políticas de ciencia y tecnología necesarias para resolver la brecha de productividad rural que explica la pobreza y el paro rural, e impulsar el emprendimiento empresarial requerido para enfrentar con éxito la desocupación urbana.

* Profesor Universidad Nacional de Colombia http://www.galeon.com/gonzaloduquee
[Ref: La Patria, Manizales 2011.05.09]


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domingo, 8 de mayo de 2011

Contraplano: Biblioteca en cuidados intensivos

La Patria/ Por Orlando Cadavid Correa (ocadavidc@une.net.co)/ 08/05/2011.

Se encuentra en cuidados intensivos por carencia de dolientes la Biblioteca Pública de Manizales y los amantes de los libros se quejan con amargura de la notoria tacañería presupuestal de los gobernantes locales en la apropiación de partidas vitales para fomentar la lectura y la investigación.

Se duele también la clientela de que en el perímetro histórico de la ciudad brillen por su ausencia estas clínicas tan gratificantes para el espíritu, aunque es inminente el paso de la Municipal a las antiguas instalaciones del desaparecido “Idema”, detrás de la vieja sede de LA PATRIA, con sus casi 20.000 títulos a disposición de los visitantes.

La última biblioteca que quedaba en el centro, la del Banco de la República, se ha mudado a un local de la calle 52 con la Avenida Paralela, muy lejos de la Plaza de Bolívar y del bolsillo de los estudiantes que no tienen para la buseta.

La queja de los bibliómanos y de los practicantes de la “averiguática” es unánime:

La Biblioteca Pública de Manizales, fundada en 1931, ha ido de mal en peor siempre. En este momento funciona en un par de salones frente al Centro de Convenciones de Los Fundadores, en el Liceo Isabel la Católica. Tiene ocho sucursales, al menos, apunta el impresor en uso de buen retiro Javier Ríos Ramírez.

Señala que la principal (por llamarla de alguna manera) permaneció cerrada entre el 30 de diciembre y el 6 de abril, por falta de presupuesto. La institución ha carecido de dolientes en la Alcaldía. Su actual directora es Luisa Fernanda Zuluaga Gómez.

Echémosle un vistazo a otras alternativas: Está la Fundación Rafael Pombo, en el Barrio Lleras, en la casa que fue del caudillo conservador Gilberto Alzate Avendaño. Hemos sabido que está a punto de caerse y no ha habido presupuesto que se conduela de su estado. La cultura siempre sale perdiendo. Es como la mujer de tres en conducta o la de los labios pintados.

En algún momento alguien pensó en trasladar la Biblioteca Pública al antiguo edificio de bahareque que fue del Instituto Universitario. Menos mal que no lo hicieron porque algún inteligente les dijo que los libros pesan mucho; las revistas el doble de los libros y que se desplomaría el edificio.

La Biblioteca Orlando Sierra, de Los Yarumos, está bastante lejos del mundanal ruido y no es fácil llegar. Claro que están extendiendo una línea desde Cable Plaza hasta allá, pero el costo del aeroviaje, posiblemente, espantará al estudiantado de magros ingresos.

El Contraplano consultó a doña Elsie Duque de Ramirez, consumada bibliotecóloga caldense, sobre el tema en cuestión:

En una biblioteca hoy en día, hay que conjugar libros con adelantos tecnológicos. Sin embargo, los universitarios de los países desarrollados todavía prefieren los libros reales a los virtuales, pero vamos para allá: la tala de bosques nos tiene con el clima al revés y con las tragedias que sabemos. La idea puede ser conservar lo existente y comenzar a poner tecnología para facilitar conocimientos. Ya un joven de bajos recursos hace su esfuerzo de conseguir computador. Y como se sabe, ya las bibliotecas universitarias compran el derecho a un título en uno o más ejemplares de ser necesario, para su préstamo.

Infortunadamente, los estudiantes de la Universidad de Caldas están contra la construcción del Centro Cultural Universitario que diseñó el extinto Rogelio Salmona en Manizales. Dicen que con una bibliotequita es suficiente. Que no se justifica algo grande.

¿Qué tal, ah? ¿Y las bibliotecas de Bogotá, de Medellín? Según ellos, están sobrando. Esos son los nada ambiciosos que están "estudiando" hoy en día en nuestro medio. Y parece que los profesores no se quedan atrás, porque varios están de acuerdo con los estudiantes. Nivelando por lo bajo. Lástima. El Proyecto Salmona cubre varios frentes. Y la memoria de los libros que todavía se tienen, son parte del proyecto.

La apostilla: En una época en la que el gobierno de Manizales no sabía qué hacer con la Biblioteca Municipal, un funcionario mencionó que el mejor sitio para acomodarla era el sótano de la Catedral Basílica. Nunca se supo si la propuesta –más rara que un perro a cuadros-- se lanzó en serio o en broma. La extraña sugerencia no resistió ni el primer debate.