viernes, 9 de noviembre de 2012

Un "ferrocarril verde" para articular los mares de Colombia

Un “ferrocarril verde” para articular los mares de Colombia



Por Gonzalo Duque Escobar *

Este título para un proyecto geoestratégico con significativos desafíos ambientales, sociales e instituciones: un “ferrocarril verde” como puente interoceánico por el Chocó biogeográfico, asociado a un tema tan vital como extraño para Colombia: sus mares, apenas reconocidos en la Constitución de 1991cuando al área continental se le suma el de dominio marítimo de la patria. Si ayer tras un período de guerras civiles perdimos a Panamá (1903) y décadas más adelante tras medio siglo de existencia vimos desaparecer la Flota Mercante Grancolobiana creada en 1946, fue porque nos mantuvimos con los mismos puertos de siempre sin advertir que había llegadola era de los contenedores, al no habernos sometido a los efectos de la competencia por proteger monopolios regionales.

Si Colombia desea resolver su anemia económica, debe entrar a los mares por donde se moviliza el noventa por ciento de la economía del Siglo XXI. Para el efecto, basta mirar la lección aprendida de la Portugal de Enrique el Navegante, quien marginada del Mediterráneo como cuna de las civilizaciones de occidente, a pesar de su pobreza, logra en el transcurso del siglo XV mediante un hecho tan heroico como irracional, entra al Atlántico para ensanchar el mundo de su época, con Alburquerque, Vasco de Gama y Magallanes, gracias a una visión previa que se construye durante más de una generación, y cuyo impacto baja el telón de la Edad Media al abrirse las puertas para el descubrimiento de América.

Lo anterior, porque la posición geoestratégica de Colombia es una ventaja comparativa, que hacerla competitiva exige mayor información, construir nuevas visiones y señalar los retos que se imponen: a modo de diagnóstico, nuestro país que sólo posee puertos de paso, alejados de las zonas mediterránea pobladas y desarticulados entre ambos océanos, y que erróneamente cree haberse modernizado adecuando los puertos para naves de 4500 contenedores (TEU), caso Cartagena, debe pensar en puertos para barcos de 12000 TEU, pero articulados con la región andina y entre sí, por ejemplo mediante un FFCC interoceánico como el que se señala para que haga parte de los corredores logísticos que hoy transitan entre Asia y Europa haciendo uso de los ferrocarriles costa a costa de los Estados Unidos de Norteamérica, ya depreciados.

Dicha idea que se propone desde la SMP de Manizales y la Universidad Nacional, la de un “ferrocarril verde” que saldría desde el Golfo de Urabá por terreno de Antioquia, desde unos 60 km al norte de Turbo, primero para ir hasta Chigorodó y desarrollar parte del FFCC de Occidente que conectaría a Medellín con ventajas sobre la ruta de Cartagena, luego avanzaría hacia el sur por la margen derecha del Atrato para entrar al Chocó entre Belén de Bajirá y Mutatá, ruta que a diferencia de la “propuesta China” se integraría a Colombia y preservaría los ecosistemas y culturas del Darién, además de salvar el Tapón del Darién y el ambiente de inundaciones aguas arriba de Riosucio y Domingodó, al cruzar el Atrato por Vigía del Fuerte a la altura del río Murrí, con un trazado que recoge de paso los poblados del Atrato Medio antes de cruzar por túnel la Serranía del Baudó y entrar al Golfo de Cupica, desde donde extendería sus beneficios al Golfo de Tribugá.

Este corredor logístico y férreo, que incluiría puertos profundos en sus extremos, resolverían la asimetría en el flujo de las exportaciones colombianas, donde las de valor agregado sólo van al Atlántico ya que no hemos entrado a la cuenca del Pacífico donde se generan 2/3 del PIB mundial, porque las embarcaciones de 4500 TEU, tipo Pánamax, no son rentables para transitar el mayor océano de la Tierra. De ahí que la entrega del Canal de Panamá, antes que ser un acto generoso de los americanos en el 2000, sea una decisión que responde a la obsolescencia del paso artificial por el istmo, inaugurado en 1914, ocurrida justo cuando entran en escena los barcos de 12000 TEU típicos del Canal de Suez, ofreciendo fletes cinco veces inferiores a los de Panamá, para hacer viable cruzar las extensas aguas del océano que ocupa la tercera parte de la superficie del planeta.

Mientras Colombia sigue desarrollando Buenaventura y los puertos del Caribe para embarcaciones tipo Pánamax, lo que le significa permanecer anclada en 1914; mientras sigue avanzando en carreteras sin implementar los ferrocarriles que permiten llegar a los puertos con fletes 3 a 4 veces menores que los carreteros, y mientras no reflexionemos sobre la diferencia entre puertos de paso como Puerto Wilches y de convergencia caso La Dorada, para aplicar esa mirada a los mares, entonces continuaremos por la senda perdida que ahora transitamos. Al respecto, para quienes pensamos que Tribugá tendría futuro articulado con Urabá: mientras un puerto aislado alcanza a movilizar 2 a 3 millones de Ton por año, y una ciudad con puerto, el doble, un ferrocarril interoceánico como el propuesto podría movilizar en cada dirección 40 millones de Ton anuales, o el doble en ambas.

*Profesor de Economía del Transporte en la Universidad Nacional de Colombia. http://galeon.com/economiaytransportes [Ref. La República, Bogotá, 2012 /11/09.]

Relacionados:

Entre utopías y previsiones. http://www.bdigital.unal.edu.co/8355/
Multimodalidad y nuevo puente en “La Glorieta Nacional”. http://www.bdigital.unal.edu.co/8184/
Prospectiva para el desarrollo magdalenense. http://www.bdigital.unal.edu.co/6576/
Sueños en el tintero. http://www.bdigital.unal.edu.co/6196/
Manizales: funciones urbanas y metropolitanas. http://www.bdigital.unal.edu.co/5699/
Proezas cafeteras y desafíos de futuro. http://www.bdigital.unal.edu.co/5272/
La navegación por el Magdalena: Tres preguntas

lunes, 29 de octubre de 2012

Entre utopías y previsiones

  


 

Por: Gonzalo Duque-Escobar

 

Nuevos tiempos y circunstancias como las que vive Colombia, permiten partir de las proezas del pasado para construir visiones que permitan enfrentar los complejos retos con obras y empresas, intentando en lo posible cambios estructurales a nivel regional, con propuestas posiblemente utópicas de las cuales haré mención. Esto, al observar proyectos antes impensables, como la Ruta del Sol que reducirá la distancia entre Bogotá y Santa Marta a 10 horas, las Autopistas de la Montaña o Pescadero-Ituango en el Cauca medio, con 2,4 millones de kilovatios que lo convertirán en la mayor hidroeléctrica del país.

 

Hace años al prospectar el escenario energético regional en el proyecto Caldas Siglo XXI, pude observar que en las cuentas regionales de Antioquia el sector hidroeléctrico volvía centavos el textilero, y que el ingreso portuario por Buenaventura hacía pesos el azucarero del Valle. Seguramente otra hubiera sido la historia de Manizales de haber adquirido la Chec para Caldas, o cruzado en 1927 la Cordillera como lo concibieron quienes proponían prolongar el FFCC del Pacífico venido de Zarzal hasta Armenia, para integrarlo al Ferrocarril del Tolima con una ruta paralela a la carretera y un túnel en La Línea, cuando el meridiano económico de Colombia pasaba por el Eje Cafetero, idea que no fructificó entonces.

 

Para ver el impacto de los sistemas de transporte, es bueno recordar que Pereira se favorece de la vía Irra-La Felisa cuyo puente sobre el río Cauca se construye en 1964, por un impacto que sumado al de la carretera de La Línea le causa a Manizales la pérdida de protagonismo como nodo de convergencia del comercio regional, tras el declive de la economía por las rutas que se abren en 1939 dirigidas a Neira-Salamina, Anserma-Riosucio y Fresno-Mariquita. Igualmente Santágueda, aeródromo concebido en 1939, al perder hegemonía frente a Matecaña desde 1947, debe ceder paso a La Nubia en 1956.

 

En primer lugar, el modelo urbano que obliga a pensar más allá de Manizales, para consolidar la subregión centro-sur mediante un sistema integrado de movilidad y equiparla con zonas industriales diferenciadas según el modo de transporte: en el Km 41 para llegar al FFCC, y en Palestina-Chinchiná para los destinos de Aerocafé extendido a 3600 m para reducir fletes y alcanzar mercados a 5000 millas. Ese nuevo modelo de ciudad verde y descentralizada debe incorporar a Villamaría por su potencial ecoturístico y posibilidades residenciales, para no presionar escenarios con vocación hídrica y amenaza volcánica asociada a Cerro Bravo, sin clonar las experiencias e imprevisiones de La Florida y La Pradera que poco le aportaron a la preciosa villa, por donde avanzó el FFCC de Caldas en 1926.

 

En segundo lugar, la salida al Caribe, de un lado con el FFCC de Occidente avanzando a Urabá por donde debe llegar Antioquia para reducir la distancia al mar en un 40% respecto de Cartagena, con fletes 3 a 4 veces inferiores a los carreteros: esto dado que la salida al Atlántico para el Occidente Colombiano no es el ferrocarril Medellín-Puerto Berrío-Santa Marta. Y que para el centro de Colombia es la navegación del Magdalena, proyecto para el que el Presidente Santos anuncia al instalar el actual Congreso una inversión de $0,7 billones destinados al dragado entre Barranca y La Dorada. Al respecto, debo advertir que el futuro de Tribugá estará ligado a la integración de los dos mares por Colombia: mientras un puerto apenas llega a 2 o 3 millones de toneladas año y el binomio ciudad-puerto al doble, un ferrocarril interoceánico por el Chocó biogeográfico alcanzaría a movilizar mínimo 40 millones de toneladas por año.

 

Y tercero, la vía al Magdalena que sustituye al Cable Aéreo de 1922 y a la Carretera de 1939, pero vista no con la visión parroquial de una simple salida a Mariquita, sino como un corredor logístico integrando regiones con nodos en Pereira y Bogotá al cruzar el Triángulo Cafetero donde habita el 54% de los colombianos y se genera el 62% del PIB de la Nación, con el Túnel Cumanday para la Transversal Cafetera por Letras, obra subterránea que de concebirse visionariamente desplazaría el centro de gravedad del occidente colombiano sobre el eje Pereira-Manizales.

 

Finalmente, aunque el Túnel Cumanday al penetrar los estables granitos de la cordillera podrá resultar más económico, dada su longitud deberá ser una obra subterránea doble, donde la bancabilidad se puede generar de múltiples beneficios, como una reducción de 20% en los costos del  transporte de carga gracias al impacto de reducir la distancia Pereira-Bogotá a cuatro horas, o entre Manizales y Mariquita a una hora, de optar por el Túnel Cumanday de 24 km y el de Cocoló de 6 km para que la vía Pereira-Bogotá resulte 50 km más corta por este lado que transitando por el Túnel de la Línea.

 

* Profesor Universidad Nacional de Colombia http://galeon.com/economiaytransportes [Ref. La Patria, Manizales, 2012-10-29]

 

Imagen: FF CC de Caldas. Mural del Maestro Luis Guillermo Vallejo en Manizales.

 

Relacionados:


Recomendado:
Sobre las alternativas de la vía al Magdalena, en:
http://godues.wordpress.com/2013/02/04/4765/