jueves, 23 de octubre de 2014

Problemáticas y potencialidades de Manizales y Caldas

Manizales 1970- Planoteca UN

Por Gonzalo Duque Escobar

Temario preparado para el “Plan de Acción Centenario SMP de Manizales: Un diálogo con el territorio” y llevado al Capítulo “Temas cívicos para agendas de desarrollo regional”, del libro “Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales – 100 años de civilidad en la construcción de territorio”, editado en 2012 por la SMP de Manizales bajo la dirección del Socio e Historiador Albeiro Valencia Llano. Este es un documento U.N. & SMP Manizales.

Dimensión Desarrollo Humano y Social: 

Urge fortalecer la solidaridad. El fundamento del orden y por lo tanto de la paz, parte de la justicia social.
Para la SMP priorizar la formación del capital social sobre el crecimiento económico y la construcción de políticas para resolver la exclusión y la inequidad, deben ser un objetivo del civismo del Siglo XXI[1]. Cuando se comparan los indicadores de desarrollo humano de los tres departamentos del Eje Cafetero en el período 1993-2002, se observa que Risaralda siempre ha tenido el mayor índice, seguido de Caldas y por último, Quindío, pero también un estancamiento de casi una década en términos de desarrollo humano y la ampliación de su brecha con el agregado nacional [2].
Sabemos que un reto fundamental para Manizales y Caldas, es controlar la expulsión poblacional al exterior: según Rosero, el municipio Caldense con mayor índice de expulsión en 2007 es Manizales con el 57%[3].
Las capitales del Eje Cafetero con una población de 1,1 millones, participan del 46% de los 2,4 millones de habitantes de los tres departamentos. Pero la población urbana conurbada entorno a las potenciales zonas metropolitanas de estas ciudades, es de 441 mil en Caldas, de 596 mil en Risaralda y de 380 mil en el Quindío, para un total de 1,4 millones de habitantes, y por lo tanto la proporción rururbana en la ecorregión alcanza al 58%, de conformidad con el censo DANE 2005[4].
Ahora, entre las poblaciones más sobresalientes por grupos étnicos en los tres departamentos cafeteros de la ecorregión, sobresalen Riosucio con el 74% de población Indígena y Marmato con el 56% de población Afro, aunque merecen mención Pueblo Rico, Quinchía y Mistrató por ser municipios de donde los grupos indígenas con una participación entre el 27 y 34%, son relevantes. Y en cuanto a los de mayor proporción de población rural al excluir los centros poblados, están Filadelfia (58%), La Merced (58%), Marmato (59%), Marquetalia (59%), Pácora (53%), Pensilvania (55%), Risaralda (56%), Samaná (57%),San José (71%),Buenavista (60%), Balboa (67%),Belén de Umbría (51%),Guática (62%),La Celia (59%), Mistrató (67%), Pueblo Rico (72%), Quinchía (66%) y Santuario (53%). Lo anterior de conformidad con Alma Mater [5]

Problemáticas de La Dimensión Social: Desestructuración del tejido social en el medio urbano; pobreza acentuada por desequilibrios regionales en NBI; marginalidad y exclusión social; baja escolaridad y la deserción escolar; desempleo rural y urbano; el déficit en calidad y cobertura del sistema de salud y agua potable; falta de vivienda digna y segura, inseguridad y drogadicción; deficiencias estructurales en salud, educación, nutrición y empleo; procesos de lumpenización del medio urbano; conflictos socio-ambientales relacionados con proyectos mineros, energéticos, de infraestructura y cultivos ilícitos y áreas en zona de desastre; falta de políticas para la prevención de la violencia.

Potencialidades de La Dimensión Social: Calidad humana y sanas costumbres de la población; una excelente distribución demográfica dado el modelo de poblamiento; extensión del saneamiento básico al hábitat humano y rural; infraestructura escolar, de vías y de servicios públicos en las áreas cafeteras y centros poblados; políticas de reubicación de asentamientos humanos de zonas en riesgo no mitigable; programas de protección de cuencas abastecedoras de agua potable para caseríos y veredas, presencia de ONG que trabajan por la paz y el desarrollo comunitario, y de instituciones como la Federación Nacional de Cafeteros y las Universidades Públicas.

Dimensión Territorio y Medio Ambiente[6]: 

Urge buscar la sostenibilidad. La clave está en emprender acciones asociadas con lo social, lo ecológico y lo económico.
Si bien el escenario de las transformaciones del medio muestra logros significativos en la tecnología del control de la erosión y la prevención de los desastres, como hábitat la ciudad muestra que ya no es el poblado amable de mediados del siglo XX, sino una pequeña urbe de guetos duales donde la periferia se reparte: de un lado están los condominios cerrados, enverdecidos y con vías de acceso pero sin funciones significativas, donde los estratos altos se protegen de la entropía social; y del otro, el hábitat de masas de desposeídos, que habita guetos de estructura tugurizada, ubicados en las zonas de riesgo donde el tejido social casi ha colapsado, la sociedad se ha fragmentado y la pobreza extrema arrincona a las personas entre la informalidad y la delincuencia.
Mientras persista ese modelo urbano que concentra la infraestructura social y de servicios a favor de los sectores pudientes se acentuarán la pobreza y la desigualdad. Mientras implementemos modelos de ciudad insolidaria, excluyente y sin opciones de vida para los pobres, las consecuencias se harán insostenibles: los programas públicos terminarán fracasando, las intervenciones sobre el tejido social no llegarán al objetivo, la fragmentación social privilegiará el asistencialismo y clientelismo, los programas de seguridad palidecerán frente a las tensiones, y la población cada vez más pobre hará del ambiente citadino un medio lumpenizado.

Problemáticas de La Dimensión Ambiental: La condición mediterránea de la región como factor de aislamiento; carencias del hábitat en el medio rural; prácticas agropecuarias con degradación del medio ambiente; deforestación de cuencas; conflictos de uso y aptitud del suelo; contaminación de fuentes hídricas y suelos; destrucción de la biodiversidad y de ecosistemas estratégicos; amenazas geodinámicas e hidro-meteorológicas y falta de adaptación al calentamiento global; amenaza de proyectos de economía extractiva que desestructuran el territorio; presión sobre los ecosistemas por las dinámicas urbanas.

Potencialidades de La Dimensión Ambiental: Ecosistemas estratégicos como el parque de los Nevados fuentes hídricas, bosques y humedales; potencial agropecuario de la zona cafetera, alta cordillera y valles del Risaralda y Magdalena; recursos naturales en un medio potencialmente productivo y geo-estratégicamente ubicado; potencial minero aprovechable para el bienestar dándole valor agregado; acceso a la hoya del Magdalena en La Dorada; proyectos estratégicos para la conectividad suprarregional por aire, agua y tierra; posibilidad de desarrollos tecnológicos verdes para estabilizar el área urbana y las vías.

Producción e ingresos:

Urge humanizar la economía. Un modelo de economía socialmente solidario y ambientalmente responsable.
Entre otros factores que han impedido emprender acciones redistributivas del ingreso y de la riqueza en la sociedad de Colombia, sobresale la negación a la primacía de la formación del capital social sobre el crecimiento económico, asunto que exige resolver las falencias en educación, ciencia, tecnología e innovación.
La brecha de productividad entre la ciudad y el campo, que explica por qué los ingresos urbanos medios de Bogotá alcanzan a ser seis veces mayores que el ingreso rural de Colombia, se asocia a la falta de políticas de C&T para el sector rural, y en especial aquellas imbricadas con la cultura como catalizadora de su desarrollo. Semejante circunstancia se explica, no por falta de políticas rurales, sino por una inconcebible equivocación que se soportada en el prejuicio de la mayor eficiencia de las empresas terratenientes, cuando en realidad la el 51% de la productividad del agro se explica en el 14% de la tierra destinada a la producción rural. [7] Pero al haberse dejado al sector rural colombiano como comodín en la negociación del TLC con los EEUU, se espera una reducción de los ingresos rurales de hasta el 50%, cuantía más grave aún si se considera la pobreza campesina.
Ya en el contexto de la región, mientras el Quindío, las zonas Centro sur de Caldas y oriental de Risaralda, en sus áreas cafeteras han logrado la integración de su territorio, existen falencias estructurales de conectividad interna para la movilidad en el resto de la ecorregión del Triángulo del Café, especialmente en las tierras frías de regiones cordilleranas, y por lo tanto en ellas el transporte rural no ha logrado cumplir su cometido como catalizador de la pobreza.
La baja productividad rural por ausencia de combinaciones de factores de producción y reducida capacidad de los actores sociales, empresariales e institucionales vinculados al sector productivo explican por qué para Manizales a pesar de haber perdido durante las dos últimas décadas cerca de 20 empresas importantes, generó en 2008 del 70% del PIB de Caldas.

Problemáticas de La Dimensión Económica : Inequidad y concentración de la riqueza; proceso de desindustrialización; deficiencias del sistema de transporte; problemas focales de seguridad alimentaria; problemas de conectividad regional; brecha de productividad entre ciudad y campo; posibles impactos en los ingresos rurales por el TLC; falta de competencias laborales; carencia de oportunidades y recursos para los municipios; falta de políticas de ciencia y tecnología para el sector rural; deficiencias en cadenas productivas y falta de organización y apoyo para los pequeños productores rurales y artesanales; efectos dañinos de la falta de complemento entre las economías de Manizales y Pereira.

Potencialidades de La Dimensión Económica: La vocación industrial y cultural de Manizales; ubicación del Triángulo del Café en el centro del eje Cali-Medellín; posibilidad de complementar la economía regional para la ciudad de las capitales cafeteras para la ciudad región; alto efecto redistributivo del ingreso asociado a la estructura de la tenencia de la tierra cafetera; recursos de C&T asociados al sistema educativo y empresarial; la red de caminos cafeteros para el transporte rural; el potencial minero e hidroenergético del Eje Cafetero.

Dimensión Cultura y educación:

La premisa es, por la cultura ciudadana. Debemos fortalecer la identidad cultural y la educación como pilares del desarrollo.
La ecorregión, no resulta ser tan homogénea como se supone. Sabemos que existen diferentes subregiones, pero no hemos desarrollado sus íconos culturales para soportar un desarrollo sostenible que obliga considerarla, como una región pluricultural y biodiversa, así:
  • El alto occidente como tierra de resguardos y negritudes, que además de ser una subregión panelera, es minera: en el oro de Marmato y Riosucio existe más novela y poesía que en el café.
  • La región Cafetera que empieza en Neira y llega hasta el norte del Valle, es la de las chivas, el bahareque, los cables aéreos, los Ferrocarriles Cafeteros y la música de carrilera.
  • La región San Félix-Murillo sobre la alta cordillera, que tiene sus propios íconos en el páramo, el cóndor, el pasillo, la ruana de Marulanda, la palma de cera y el sombrero aguadeño.
  • El Magdalena centro en la tierra de la expedición botánica, que es tierra de ranchos de hamacas, de chinchorros, de subiendas de bagres, nicuros y bocachicos, del petróleo de Barranca y de los vapores por el río de la Magdalena.
Pero en los últimos 40 años, la población de que habitó el campo en las diferentes provincias de la ecorregión, se ha desplazado a las capitales cafeteras y otros medios urbanos, sobre todo después y como consecuencia de la revolución verde que transformó en desposeídos urbanos a los prósperos campesinos,
Pero también en el nuevo escenario, la pobreza ha cambiado: ya los pobres de la ciudad son una mezcla de los pobres urbanos con su particular noción del consumo y peculiares costumbres, y de los pobres rurales como los recién desplazados con otra identidad y sin hábitos metropolitanos, e hijos de esa violencia que asola la ruralidad de la patria. Los pobres de hoy conforman una masa sin identidad ciudadana, profundamente fragmentada y pauperizada, dada la dinámica de una economía de mercado que pone en retroceso los beneficios del Estado y políticas que han facilitado la concentración del ingreso.

Problemáticas de La Dimensión Cultural: Falta de procesos culturales; ecosistemas estratégicos por inventariar; escenarios culturales por realzar; déficit en cartografía temática y de detalle; un modelo educativo anacrónico y aburrido; falta de pertinencia en los programas educativos; un modelo educativo sesgado que no contempla la cultura y el arte, diseñado para la sociedad industrial de ayer; falta de políticas y de recursos en pro de la cultura y la educación física; déficit de infraestructura social, cultural y recreativa para los sectores populares; políticas de mantenimiento y promoción del patrimonio cultural tangible e intangible.

Potencialidades de La Dimensión Cultural: La posibilidades de articular la economía verde con la economía del conocimiento; la declaratoria del Paisaje Cultural Cafetero sumada al potencial biodiverso y pluricultural; la oferta de bienes culturales y servicios ambientales; la experiencias del programa Escuela Nueva; medios urbanos con infraestructura y servicios culturales, educativos y científicos; sectores intelectuales y cívicos comprometidos.

Dimensión Político institucional: 

Urge implementar la gobernanza. La clave está en soportar la gobernabilidad en la planeación al derecho.
En lo político-institucional, pese a que fuimos reconocidos como el Departamento Modelo de Colombia en virtud de la excelencia de nuestra gente y de instituciones ahora centenarias como la Benemérita SMP (1912) y la Cámara de Comercio de Manizales (1913), en las últimas décadas la moral pública se ha derrumbando, e imperado en la vida ciudadana una cultura de antivalores: el destino de los precarios presupuestos del erario público que se ha privatizado, sirve a la los inmorales actores que se amparan comprando el respaldo de quienes en nombre de la pasiva intelectualidad, ejercen la conciencia ciudadana.
De ahí que la Benemérita insista en propuestas como sustituir los modelos de acción para la gobernabilidad, por la gobernanza como práctica que recurre a la planeación al derecho [8] y exige fortalecer organizaciones de base para la reconstrucción del tejido social, para fortalecer el Estado y apostarle a construir una democracia participativa nutrida en los valores más fundamentales de la sociedad, tales como el orden, la justicia, la solidaridad, la responsabilidad, la coherencia, el respeto, la libertad, la honestidad, el compromiso, la inclusión, la transparencia y la dignidad.
Según la ley, los Municipios deben orientar el proceso de planeación y ordenamiento de su desarrollo territorial, con una visión de desarrollo sostenible, por lo que los Planes de Desarrollo y Ordenamiento Territorial, deben ser el resultado de un proceso participativo, interinstitucional e interdisciplinario, de carácter permanente, y conducir a propuestas y acciones de desarrollo que sean antes que todo, instrumentos de Paz. Sólo mediante la participación comunitaria el P.O.T. es una práctica simple y útil, con posibilidades de largo plazo. Las Sociedades de Mejoras Públicas, son organizaciones cívicas con funciones consultivas y capacidad legal para la contratación lo que facilita su gestión en virtud del nuevo escenario que ofrece apalancar desde los entes territoriales recursos de regalías para proyectos de alto impacto, como los relacionados con el desarrollo humano y social para comunidades vulnerables, en situación de riesgos y con NBI insatisfechas. La Ley 1217 de 2008 le da funciones a las SMP [9], como consultoras, aplicables al P de D y al POT [10].

Problemáticas de La Dimensión Institucional: La fragmentación social; la corrupción y el asistencialismo; privatización de empresas estatales estratégicas; pérdida de gobernabilidad por el quehacer político; necesidad de adaptar los POT para el ciclo 2012-2024 con una mirada regional, integral, de equidad y previsiva; pérdida de valores fundamentales para la vida y la convivencia; la ausencia institucional en los escenarios rurales.
Carencia de políticas institucionales de género y minorías, para la participación e inclusión.

Potencialidades de La Dimensión Institucional: La cultura cafetera como sistema estructurado de organización social con liderazgo comunitario; la capacidad de la sociedad civil para la participación social en los mecanismos de seguimiento y control ciudadano; la academia como soporte para implementar un modelo en la administrativo pública, soportado en la gobernanza; el nuevo ciclo del ordenamiento territorial donde se viabiliza la alianza de los entes territoriales.

Notas de pié de página

[1] El Plan de Acción 2010-2012 de la SMP en su Eje Temático Cultura y Desarrollo Humano, tiene entre sus objetivos, “Lograr elevar el indicador de desarrollo humano de Manizales y la región, mediante un pacto por la región”. Ver en: http://www.smp-manizales.galeon.com/plan-smp.pdf
[2] Informe regional de desarrollo humano (IRDH) Eje Cafetero, PNUD & Crece, 2004.
[3] Censo General del DANE 2005. http://www.dane.gov.co
[4] Censo General del DANE 2005, aunque la proyección de habitantes que hace Alma Mater, en Fichas Municipales de la Ecorregión Eje Cafetero, para las capitales cafeteras al 2011, es: Armenia290.444, Manizales 390.175 y Pereira 459.291, para una población total de 1.139.910.
[5] Fichas Municipales de la Ecorregión Eje Cafetero. Oscar Arango et al. (2010). UTP & Red Alma Mater 10 años. ISBN: 978-958-98166-7-2.
[6] El concepto Medio Ambiente, involucra la Cultura y el medio ecosistémico. Ver: El Reto de la Vida, de Augusto Ángel Maya.
[7] Fichas Municipales de la Ecorregión Eje Cafetero. Oscar Arango et al. (2010). UTP & Red Alma Mater 10 años. ISBN: 978-958-98166-7-2.
[8] Ver “Participación de la sociedad civil en el ordenamiento territorial”. Duque Escobar, Gonzalo and Torres Arango, Claudia (2009) In: Jornada Académica y Taller de la SMP de Manizales, 07 Noviembre de 2009, Manizales.http://www.bdigital.unal.edu.co/1671/
[9] Ver en: http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/ley/2008/ley_1217_2008.html
[10] Cátedra Manuel Ancízar. Tierra y Territorios en Colombia. Sesión 11: Globalización, libre comercio y desarrollo rural Universidad Nacional de Colombia.13 de mayo 2011. http://www.unradio.unal.edu.co/nc/categoria/cat/catedra-manuel-ancizar.html

Ref 1: Temas cívicos para agendas de desarrollo regional. Duque Escobar, Gonzalo (2012) In: Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales 100 Años de civilidad en la construcción de territorio. Ed. Blanecolor S.A.S. Manizales, Colombia. ISBN 978-958-57465-0-3 – http://www.bdigital.unal.edu.co/7240/

Ref 2: Plan de Acción Centenario SMP de Manizales: Un diálogo con el territorio. Duque Escobar, Gonzalo (2012) [Objeto de aprendizaje – Teaching Resource] http://www.bdigital.unal.edu.co/5801/

Imagen: Plano de Manizales año 1970. In Planoteca U.N. de Colombia Sede Manizales.
Gonzalo Duque-Escobar, Profesor U.N. de Colombia y Miembro de la SMP de Manizales.
Http://godues.wordpress.com Manizales, Enero 30 de 2012.

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lunes, 13 de octubre de 2014

Un pico y placa inconveniente para Manizales


 



Por Gonzalo Duque-Escobar

Si para este pico y placa se argumenta que la solución ha surgido de los estudios existentes cuando estos sólo pueden dar elementos necesarios, entonces el problema radica en el desenfoque de una política pública que no contempla elementos que deberían ser fundamento de otra visión de la movilidad más moderna, dado que de ella es de donde parte la solución que entrega el equipo planificador.

Manizales ha considerado una medida de pico y placa que, en lugar de reducir la congestión y propiciar la movilidad, beneficiaría la sobreoferta de “la mancha amarilla” de la ciudad, sin que sean claros los beneficios medioambientales a largo plazo y para el interés ciudadano, que la justifiquen: primero, porque ella en el Centro histórico no propende por su necesaria peatonalización, y segundo, porque al extenderla a lo largo de la Santander, antes que favorecer el transporte colectivo entre la zona comercial y la zona de servicio de Manizales, probablemente desestimulará la movilidad, y con ello la economía de la ciudad.

Todo esto, amparada la medida en un estudio de movilidad, olvidando que en materia de transporte tales herramientas solo son instrumentos, que per se no pueden desentrañar los complejos problemas ambientales, económicos y sociales, ocasionados por un modelo de transporte urbano basado en el coche particular, dado que a diferencia de las ciencias físicas donde lo que importa son las causas, en las ciencias de la planificación y el transporte, por tratarse de sistemas abiertos, únicamente son de interés las consecuencias.

Si deseamos una Manizales más humana y amable, uno de los elementos sustantivos debe ser la movilidad sustentable, lo que significa orientar la gestión de la demanda de viajes favoreciendo, en su orden, las redes peatonales y ciclorrutas, y el transporte colectivo público y limpio, lo que conllevaría a optar por medidas que propendan por desestimular el uso del vehículo individual, como el carro particular y el taxi, medios que respecto al bus ocupan más espacio público y consumen más combustible por usuario transportado, aspectos estos que se relacionan con la congestión y la contaminación, y que podrían manejarse con rutas de colectivos ejecutivos no contaminantes, como algunos vehículos “con chimenea” que deterioran el ambiente de la ciudad.

Para resolver la insuficiente capacidad de la malla urbana frente a la creciente demanda de la movilidad motorizada, y por lo tanto para disipar la congestión vehicular, la autoridad puede desestimular el uso del carro particular y del taxi, empleando como estrategia fundamental una política pública de transporte que favorezca: primero, la movilidad autónoma (zonas peatonales, bulevares y ciclorrutas), y la construcción de nueva infraestructura buscando la descentralización de las funciones urbanas (extendiendo los servicios y actividades productivas a los barrios populares); segundo, la eficiencia del transporte público colectivo de calidad, contemplando instrumentos creativos y de gestión para optimizar el sistema de transporte; y tercero, la aplicación de medidas coyunturales y de corto plazo, como los peajes urbanos y el pico y placa en situaciones particulares, que no son las del caso.

El pico y placa, que surge cuando el transporte público colectivo por deficiencias en su calidad, pierde protagonismo frente al automóvil (carro particular o taxi), por su carácter extremo es una medida impopular que se vuelve inocua si se extiende en el tiempo, y sobre todo facilista cuando la congestión por su carácter moderado, no la obliga, toda vez que ella no favorece una mayor demanda del transporte masivo, como sería deseable, pues los usuarios afectados en lugar de hacer uso de un transporte colectivo degradado, solucionan la restricción a su movilidad cancelando actividades importantes con perjuicio para la economía, o desvirtuando el fin que se persigue al incrementarse inicialmente el uso del taxi y la posterior adquisición de otro vehículo particular.

Finalmente, si bien este tipo de medidas restrictivas del tráfico, puede resolver la congestión en una situación temporal, los problemas de seguridad vial y las falencias de movilidad en una ciudad donde el sistema de transporte público de alta capacidad colapsa, como ocurre en Bogotá, en ciudades intermedias pequeñas, caso Manizales-Villamaría, donde los flujos críticos no se prolongan temporalmente, se debería promover el trasporte colectivo y autónomo, aplicar la alternancia de flujos unidireccionales, regular el tráfico y velar por el uso cívico de las vías, implementar rutas más eficientes y amigables para articular polos de origen y destino, y establecer horarios especiales para el acceso restringido de cierto tipo de vehículos y servicios a sectores críticos en horas determinadas, antes que restringir la movilidad con soluciones de coyuntura como el pico y placa.

Profesor Universidad Nacional de Colombia http://galeon.com/economiaytransportes  [Ref.: La Patria, Manizales 2014.10.13] Imagen: Manizales: obras públicas para una ciudad intermedia y moderna.

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sábado, 11 de octubre de 2014

En 2100 habría 11 mil millones de personas en el mundo

http://www.eltiempo.com

¿Habrá cama en el mundo para tanta gente?

 

Hoy, la gente consume más recursos de los que el propio planeta puede generar.
Foto: ARCHIVO EL TIEMPO
Hoy, la gente consume más recursos de los que el propio planeta puede generar.

Hace dos semanas, y casi al mismo tiempo que el Fondo Mundial para la Naturaleza señaló que los cerca de 7.200 millones de humanos que habitan la Tierra se gastan un planeta y medio al año para sostenerse, un estudio en Science lanzó una advertencia: a fines de este siglo la población llegará a los 11 mil millones, 2 mil millones más que lo estimado hasta ahora.
Adrian Raftery, profesor de estadística y sociología en la Universidad de Washington y coautor de la investigación, explicó que el consenso era que la población crecería hasta los 9 mil millones y la cifra se estabilizaría o probablemente disminuiría.
Sin embargo, durante la elaboración de este trabajo, que recurrió a datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre población a julio de este año, y usó novedosos métodos de proyección y estadística, se encontró un 70 por ciento de probabilidades de que la población mundial no se estabilice este siglo.
La mayor parte de este crecimiento será en África, continente con un 80 por ciento de posibilidades, según el estudio, de alcanzar entre 3.500 y 5.100 millones de habitantes para el 2100.
El tema inquieta y preocupa a quienes hacen seguimiento al agotamiento de los recursos planetarios. Uno de ellos es Camilo Mora, Ph. D. e investigador de la Universidad de Hawai, quien advierte, literalmente, que “ya no hay cama para tanta gente”.
“Un estudio hecho por mi grupo, y publicado en el 2011, sugiere que a niveles de consumo óptimo necesitaríamos 27 planetas Tierra para compensar el consumo de recursos de la población humana al 2050”, dice Mora.
El investigador llama la atención sobre el deterioro ambiental y los impactos sociales del exagerado crecimiento demográfico, pero considera que aún se está a tiempo de lograr una estabilización de la población, si los gobiernos facilitan el acceso a esquemas de planificación familiar y garantizan una mejor educación para los jóvenes (las mujeres más educadas tienen, en promedio, menos hijos).
Otros, como queda consignado en el último informe de la ONG Intermón Oxfam, consideran que el problema a resolver no es el de la sobrepoblación, sino el de la distribución desigual de sus habitantes y, lo que es peor, de los recursos del mundo.
“National Geographic –señala el informe– estima que si los 7.000 millones de habitantes organizáramos una fiesta, cabríamos en la isla de Rhode Island”.
En cambio advierte, por ejemplo, que 85 individuos hoy aglutinan tanta riqueza como los 3.570 millones de personas que componen la mitad más pobre de la población mundial. De hecho, la mitad de la riqueza estaría en manos del 1 por ciento del planeta.
Se suma otro hecho grave, que deja en evidencia la inequidad y el desperdicio que caracterizan a la sociedad de consumo: de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, en un mundo donde 900 millones de personas están desnutridas y hambrientas, cada año se botan a la basura 1.300 millones de toneladas de alimentos.
Unos y otros proponen virar con urgencia hacia un modelo de desarrollo realmente sostenible, e insisten en que eso requiere lograr una distribución más equitativa de los recursos.
Un problema de inequidad
Los más ricos son pocos y consumen mucho más
Un reciente estudio del Instituto Gallup con 131 países concluyó que la población de los diez países más ricos del mundo tiene 50 veces más ingresos que la de los países más pobres, todos ellos del África subsahariana. Según la ONG Acción contra el Hambre, un europeo o un americano consumen entre 150 y 200 veces más recursos que un ciudadano africano.
Humanidad vive con saldo en rojo
La sobrepoblación es uno de los retos ambientales más trascendentales a los que se enfrenta la Tierra.
Éramos 7 mil millones de humanos en el 2011. Pasamos por 7.200 millones al finalizar el 2013. Y las Naciones Unidas explica ahora que podríamos ser entre 11 mil y 13 mil millones para el 2100. El desafío planetario se concentra en el manejo de los recursos y su aprovechamiento, lo que se ha conocido en los últimos años con el término ‘huella ecológica’.
Hoy, según la organización Ecological Footprint Network, se usan más recursos de los que el planeta puede regenerar. El 86 por ciento de la población mundial vive en países que exigen más de lo que sus propios ecosistemas pueden ofrecer. Y de seguir así, para el 2030 se necesitarían el equivalente a dos planetas para abastecer las necesidades básicas de la humanidad y tal vez más de 10 planetas para el año 2100, según el Fondo Mundial para la Naturaleza.
Por lo tanto, el incremento de la población exigirá más producción, pero con un esquema responsable extendido al uso racional de las nuevas tecnologías, del agua y de la energía, que debe buscar al Sol, el viento e incluso al mar como fuentes principales de generación. De los 7 mil millones de habitantes del planeta, 1.800 millones son jóvenes.
Para la ONU, educarlos y sintonizarlos hacia un esquema donde primen el control de la natalidad y la sostenibilidad, resultaría definitivo.
Envejecimiento activo, el reto del país
En Colombia, la preocupación no pasa por el tamaño de la población (pese a que al 2100 se estiman 62 millones de habitantes) sino en cómo preparase para un envejecimiento activo. Las proyecciones indican que antes del 2030, por cada adulto mayor habrá solo una persona joven, mientras hoy son dos.
“Esto plantea retos crecientes en materia de pensiones, salud, crecimiento económico y bienestar social”, señala Rubby Marcela Martínez, asesora del Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa). La pregunta es qué tan preparados estamos para asumirlos. Para Norma Rubiano, miembro del grupo de trabajo sobre población y desarrollo de la Universidad Externado, el envejecimiento de la población llevaría a la gente a trabajar hasta los 90 años para proveer sus recursos, pues no habría fuerza joven suficiente que los sostenga.
A eso se suma un gran desafío en sostenibilidad ambiental, acceso equitativo a los recursos y la superación de la pobreza. Rubiano plantea que tendremos que pasarnos a una forma de sociedad en la que tengamos asentamientos pequeños, que sean sustentables, dejando de lado la tendencia de moverse hacia las grandes ciudades. Por ahora –coinciden las expertas–, lo más urgente es actualizar el censo de población (el más reciente es del 2005) para conocer realmente cómo vivimos internamente.
EL TIEMPO

jueves, 9 de octubre de 2014

Agradecimiento a la SCIA, por la Medalla Alfonso Carvajal Escobar 2014

 

SCIA Filial de la SCI

Palabras de agradecimiento a la Sociedad Caldense de Ingenieros y Arquitectos, por el otorgamiento de la Medalla Alfonso Carvajal Escobar 2014.

Por Gonzalo Duque-Escobar.

Doctor Elkin Trujillo Roa, Presidente Sociedad Caldense Ingenieros y Arquitectos, Doctor Gabriel Hernán Toro de los Ríos, Vicepresidente; Doctor Jorge Gutiérrez Duque y Doctor Héctor Enrique Gómez López Invitados Permanentes, y demás miembros de la Junta Directiva; Doctora Adriana Jaramillo Directora Ejecutiva de la SCIA, Miembros afiliados a la SCIA, Invitados especiales, Señoras y Señores.

Cuando llego a recibir un honor como el que me hace la Sociedad Caldense de Ingenieros y Arquitectos-SCIA, al concederme la Medalla Alfonso Carvajal Escobar, por quedar sin otra opción que la de buscar elementos para justificarme en este acto, antes de presentarlos, con la anuencia de Ustedes, necesariamente debo construir un contexto a partir de los recuerdos vivenciales que para la ocasión vienen a mi memoria.

En primer lugar, el primer lustro de los años setenta cuando accedí a la Universidad Nacional de Colombia como estudiante de Ingeniería Civil, por haber quedado vinculado a los beneficios de una Institución creada en el Pensamiento Santanderista y fundada en 1867, de la que es parte fundamental nuestra Facultad de Ingeniería, la que inicia labores en Manizales en 1948 durante la antesala del Centenario de la ciudad, y que logra su expansión y consolidación gracias a la encomiable labor emprendida durante ocho años (1964-1972) por nuestro Decano Magnífico, Alfonso Carvajal Escobar, también ex Presidente de esta cara Organización creada en 1956.

En segundo lugar, porque ya en las aulas de la Facultad de Ingeniería, donde abrieron cátedra Humberto Ávila Mora, Guillermo Castillo Torres y Armando Valenzuela Morales, o más tarde expusieron Académicos como Paul Schaufelberger, me forjé primero como alumno y fui luego compañero de Mario Spaggiari Jaramillo (QEPD), y he sido colega y amigo de Maestros de Maestros como Carlos Enrique Ruiz, Álvaro de la Cruz Correa Arroyave, Manuel García López, Álvaro Jaime González, Michel Hermelín y Hans Meyer. De ellos principalmente, y de la sabiduría de Profesores como Armando Chávez Agudelo, Diego Villegas Echeverri, Gabriel Robledo Villegas, Jorge Ramírez Giraldo, Antonio García Nossa y Jesús María Bejarano, quienes descansan en el oriente eterno, o de otros que por fortuna están, como Julio Robledo Isaza, Jorge Manrique Londoño, Jaime Guzmán Mejía, Pablo Medina Jaramillo, Walter Estrada Trujillo, Alberto Naranjo Arango, José Óscar Jaramillo Jiménez, Doménico Patella, Antonio Rapolla y Clemente Forero Pineda.

Y tercero, porque en este proceso aún en curso, he conocido los avatares y desafíos de la Ingeniería, y podido sobre ellos construir los referentes del quehacer de mi oficio, nutriéndome de las lecciones de magníficos ingenieros como Alfredo Robledo Isaza, Jorge Ariel Jaramillo, Julio Buitrago Arango, Arturo Montes Sáenz y Francisco Javier Gómez Upegui, todos fallecidos, y otros notables ingenieros cuyos nombres omito porque ellos continúan con su fértiles lecciones de ética y enseñanzas ingenieriles, o del liderazgo de notables personajes que han esculpido páginas de la historia en la ciudad, como Juan Hurtado Henao, Francisco José Ocampo, Carlos Eduardo Pinzón, Emilio Robledo, Aquilino Villegas, Guillermo Ocampo Avendaño, Gerardo Arias Mejía, Gabriel Arango Restrepo, José Restrepo Restrepo, Adolfo Hoyos Ocampo, Ernesto Gutiérrez Arango, Jaime Restrepo Mejía, Mario Calderón Rivera y Antonio Álvarez Restrepo, entre otros que han partido.

Aprovechando la ocasión, permítanme aludir a un par de ideas que considero de importancia para el desarrollo regional y de nuestra Ciudad, asunto que por haber gravitado en los motivos del reconocimiento que me otorga la SCIA simbolizado en esta Medalla, no pueden quedar sin mención en el terreno de las justificaciones, que como recipiendario de un homenaje como éste me obliga: se trata del Corredor Bimodal Cafetero, un proyecto estratégico para el transporte multimodal del país cuyo perfil se ha presentado a nombre de la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales y de la Universidad Nacional de Colombia, y que ya reposa en la Gobernación de Caldas, y al Aeropuerto del Café por ser un proyecto que compromete el buen nombre de nuestra ingeniería y donde media una promesa presidencial, para una obra sin la cual no resulta viable el Paisaje Cultural Cafetero. Veamos:

Con un tren de montaña entre La Dorada y el Km 41 que integre la Región Andina, se podrá estructurar el sistema de transporte de carga de Colombia: esto supone recuperar el Tren Facatativá-La Dorada y construir dicho Ferrocarril Cafetero en dirección transversal cruzando a menor costo la cordillera con el nuevo Túnel Cumanday perforado en las granodioritas estables vecinas a Cerro Bravo, para que al articular esa vía férrea al Tren de Occidente, se pueda movilizar a menor costo un contenedor entre Bogotá y Buenaventura. La viabilidad del proyecto parte no sólo del efecto multiplicador de la variación de los fletes en las exportaciones al utilizar el modo ferroviario en lugar del carretero, sino también de los beneficios por la salida del carbón andino al Pacífico colombiano, un recurso energético que puede proveer 10 millones de toneladas de carbón por año.

Como agregado, el nuevo Túnel Cumaday, al quedar perforado a menor altitud para dar paso al Ferrocarril Cafetero, deberá ser doble y largo, y como tal un túnel bimodal que podrá servir simultáneamente para dicho tren andino y una carretera de primer orden entre Manizales y Mariquita, que sea alternativa de complemento al paso por La Línea. Dicha carretera que he denominado La Transversal Cafetera, al conectarse al Túnel Cocoló para reducir a 300 km la distancia entre Pereira y Bogotá, se recorrería en 4 horas. Y adicionalmente, con la multimodalidad surgirán dos plataformas logísticas: una entre Honda y La Dorada, y otra entre La Felisa y La Virginia, que dinamizarán las futuras conurbaciones en las áreas metropolitanas de Manizales y Pereira, y en el Magdalena Centro entre Honda y La Dorada, con beneficio para Tolima y para el Eje Cafetero.

Y segundo, el caso de Aerocafé, un proyecto concebido por el visionario Ingeniero Gustavo Robledo Isaza y cuyos estudios se han consolidado gracias a la notable labor de Luis Fernando Mejía Gómez, quien atendiendo los acertados lineamientos del ex Ministro Germán Cardona Gutiérrez, puso en orden el proyecto, donde la Académia había hecho notables aportes éticos y técnicos. Esta obra que en razón a los precarios recursos de la región se había proyectado sobre enormes terraplenes a un bajo costo, y por lo tanto sobre estructuras complejas que incorporaban en su cimentación la enorme incertidumbre propia de cualquier obra subterránea, ahora se ha proyectado con una pista 8 metros más baja que modifica su dirección y que descansa parcialmente sobre un viaducto de concreto, empleando un novedoso diseño que reduce sustancialmente la magnitud de los llenos para así abatir la incertidumbre natural del proyecto, haciéndolo absolutamente viable pero a un costo superior. Todo esto, en virtud de otro enfoque estructural, que para la difícil tarea contó con la asesoría y la participación de reconocidos y calificados expertos, lográndose con suficientes niveles de información, que desde la perspectiva técnica aunque no política, el proyecto se defienda.

Volviendo al terreno de lo fundamental, con la anuencia de la entrañable SCIA, esta honrosa imposición que también es de mis hijos Julián y Miguel y de mi esposa Luz Elena por el amor que me han brindado y por ser ellos el objeto de mi existencia, se la dedico a mi padre QEPD, amada madre y hermanos, por ser parte de mi vida, a mis alumnos y mis monitores de Samoga y el OAM, de quienes he aprendido más de lo que pudiera reconocer, y a aquellos entrañables personajes de los que me he ocupado. También la comparto con mis compañeros de labores de mi Universidad, varios de ellos aquí presentes, por su tolerancia para conmigo y ejemplar desempeño en su quehacer científico y académico que enaltece nuestra Aula Mater, y con los Socios de la Centenaria Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales, por los ideales de ciudad y región que desde hace cinco lustros compartimos.

Habiendo hecho partícipes de esta honrosa y significativa condecoración a mis familiares y amigos, quienes por haberme acompañado siempre son testigos de mis actividades cívico-académicas y jueces del merecimiento de este honor, el que generosamente me han otorgado por haber intentado aportar a la construcción de este territorio desde la Universidad Nacional de Colombia, escenario al que me debo y donde se acomete el estudio de los problemas de la Nación y la reflexión crítica sobre sus más sentidas urgencias, permítanme finalmente, en mi nombre y en el de mi Familia, agradecerle al Gran Arquitecto del Universo por lo recibido este día, felicitar a Jorge Eduardo Echeverri de la Roche y a su esposa Carmen Elisa Giraldo Montoya, por la imposición del Escudo al Mérito de la SCIA a su empresa, en reconocimiento a su admirable espíritu empresarial y destacado desempeño profesional en la Constructora Echeverri & Giraldo S.A., y decirles: gracias a la honorable SCIA, gracias a sus distinguidos miembros y gracias a todos.


Gonzalo Duque-Escobar
Aula Máxima de la Universidad Autónoma de Manizales.
Manizales, jueves 9 de Octubre de 2014. H 6:30 P.M.

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Mis aportes cívico-académicos…

Imágenes:

 
Julián Duque Bernal, Luz Elena Bernal Giraldo y Gonzalo Duque Escobar
 
 
Medalla Alfonso Carvajal Escobar a Gonzalo Duque - Escobar y Escudo al Merito de la SCIA a la Constructora Echeverri & Giraldo S.A.
Junta Directiva de la SCIA 2014 y homenajeados con la Medalla Alfonso Carvajal Escobar y el Escudo al Mérito
 
Gabriel Hernán Toro, Gonzalo Duque-Escobar, Elkin Trujillo, Carmen Elisa Giraldo y José Eduardo Echeverri
 

lunes, 29 de septiembre de 2014

Dinámicas y contra rumbos del desarrollo urbano



Por Gonzalo Duque-Escobar *

Desde su surgimiento, las ciudades han evolucionado con la sociedad que las habita: en América, Teotihuacán, la primera gran ciudad precolombina de Mesoamérica que surge hace dos mil años en México, adquiere su máximo desarrollo hacia el año 500 de nuestra era, cuando supera los 200 mil habitantes. Y en territorio Sudamericano con sus sociedades urbanas que por siglos aparecieron en suelo peruano, a mediados del siglo XV aparece Cuzco, la capital inca cuya trama urbana siguió las curvas de nivel para ajustarse al relieve y respetar el curso de los ríos.

Al desarrollarse los calendarios, y con ellos la agricultura, gracias a la división del trabajo se da el surgimiento de los mercados, y la consecuente evolución de los medios de comunicación. Esa sociedad que cuenta con la escritura, crea las ciudades como escenarios aptos para establecerse, facilitando las actividades socioeconómicas propias de una economía compleja, soportada en actividades extractivas, agrícolas y comerciales, tal cual lo advertimos no sólo en las ciudades mayas con sus impresionantes monumentos de piedra y palacios de ladrillo cocido, decoradas con pinturas murales y adornos de estuco, sino también en las incas con sus trazados conformes con la topografía, donde establecieron sus magníficas edificaciones construidas en bloques de piedra pulida acoplada.

Más adelante, después del encuentro de los neolíticos del trigo y del maíz, en este continente, a lo largo de la Colonia y durante el alba de la República, nuestras ciudades, primero soportadas en la rígida retícula heredada del modelo castellano, con su plaza de armas invariantemente dominada en altura por el templo cristiano, aunque mantienen sus aires medievales, aplican las normas de Felipe II y de Carlos III para adaptarse a las demandas ambientales, adquiriendo para el efecto una morfología ventilada y soleada, que contempla calles estrechas en lugares cálidos para favorecer el sombreado, o calles anchas en tierra fría para facilitar la irradiación solar, dotando su trama urbana de variantes y características según el poblado fuese puerto, centro minero, resguardo, o núcleo administrativo y militar.

En Colombia seis décadas después de la fundación de Manizales, finalizadas las guerras civiles del siglo XIX, cuando la arriería cede paso a los vapores, cables y ferrocarriles cafeteros, conforme se empieza a consolidar una sociedad industrial gracias a la economía del café y a la electricidad como fuente motriz, se intensifican la producción en los medios urbanos y la inmigración, hasta que más adelante, con el advenimiento del automóvil crece la ciudad, para terminar concediéndole paso al transporte motorizado y a la jungla de concreto, dos hechos que sí en conjunto ocasionan un nuevo modelo de ocupación del territorio periurbano, muestran la expansión en superficie y en altura de las ciudades, y otros paisajes que se corresponden con una estructura urbana social y espacialmente fraccionada, donde contrastan el centro urbano, los lujosos sectores residenciales y las barriadas para la clase obrera.

Pero hoy cuando declina la sociedad industrial, conforme surge la del conocimiento, estas ciudades y particularmente la nuestra, tienen que enfrentar profundos desafíos para resolver un modelo urbano conflictivo, relacionados con las presiones demográficas asociadas a desplazamientos y a dinámicas poblacionales generadas por la brecha de productividad entre ciudad y campo, con la fragmentación socioespacial del hábitat, con la contaminación ambiental del medio urbano y rururbano, con una movilidad soportada en el uso desenfrenado del automóvil, con la expansión incontrolada de la frontera urbana, con los riesgos geodinámicos causados por los eventos extremos propios del cambio climático, y con las falencias de la infraestructura de conectividad requerida para la integración regional, subregional y urbana.

Bajo dichos presupuestos, para lograr un medio transformado sustentable, el rumbo a seguir debería ser hacia una ciudad inteligente, educada e institucionalmente robusta, cuyos ciudadanos virtuosos y participativos configuren un tejido social sólido; una ciudad no energívora ni consumista, con un hábitat humano, verde y digno, dotada de una movilidad eficiente soportada en medios autónomos y de transporte público colectivo, que sea incluyente en su oferta de opciones de vida, e incorpore la ciencia, la tecnología y la cultura; una ciudad con identidad propia y con perspectiva de género, pensada para los niños y los ancianos, y donde todos vivamos felices.

* Profesor Universidad Nacional de Colombia  http://galeon.com/cts-economia [Ref.: La Patria. Manizales, 214.09.29] Imagen: Machu Picchu por Martin St-Amant (2009), en http://es.wikipedia.org/ 

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