lunes, 1 de mayo de 2017

La encrucijada ambiental de Manizales


 http://www.razonpublica.com/   Domingo, 30 Abril 2017 

Resumen: La tragedia ocurrida en Manizales tras un fuerte aguacero de 156 mm el pasado 19 de abril, que generó eventos hidrogeológicos similares a los que han afectado la ciudad, invita a reflexionar sobre las causas de su mayor incidencia en los barrios populares. Como hipótesis, se trata de pasivos ambientales relacionados con múltiples factores que han intervenido en la construcción social e histórica de un territorio de laderas vulnerables a los eventos climáticos extremos, lo que obliga a fortalecer la prevención de factores como corregir las deficiencias en una planificación precedente que no contempló la dimensión ambiental y del riesgo, prevenir la separación de costos y beneficios en la explotación del medio ambiente, y controlar las dinámicas de un mercado del suelo que especula con la plusvalía urbana,

Gonzalo Duque-Escobar
Gonzalo Duque
Escobar**

La preocupación por el hábitat no debería reducirse a las tragedias del momento: existen factores estructurales por resolver.
Ciudades como Manizales, donde hace poco se registró una tragedia, tienen estudios e instituciones para evitar estos sucesos.
Los sectores más vulnerables se localizan en zonas populares. Hay que fortalecer la prevención*.

Universidad Manizales

No es la primera vez

La tragedia ocurrida en Manizales tras un fuerte aguacero (156 mm) en la madrugada del pasado 19 de abril en el distrito sur, vecino a la cabecera de Villamaría, se debió a múltiples deslizamientos y deslaves que dejaron un saldo de 17 muertos, 23 heridos, 80 viviendas destruidas, 12 vías afectadas y 500 familias damnificadas.
La situación obligó a declarar el estado de emergencia en la capital caldense, donde cerca de medio millar de personas de los organismos de emergencia (apoyados por personal venido de Pereira y municipios vecinos) emprenden las labores de rescate y salvamento, con esmero y diligencia.
 Figura 1: Agencia de Noticias U.N. Manizales: Ladera de la cuenca de la quebrada Olivares 2015.05.26.
Sería interminable hacer la lista de emergencias por eventos hidrogeológicos similares que han afectado a la ciudad. Pero podrían recordarse los que se han dado en el siglo XXI, todos asociados con las lluvias intensas. En ellos el factor detonante ha sido la ocurrencia de eventos climáticos extremos, propios del calentamiento global:
  • En diciembre 2003 un deslizamiento cobró 16 vidas en la Sultana;
  • En julio 10 de 2005 se perdieron 8 vidas en el barrio Bosconia;
  • En marzo 18 de 2006 una creciente cobró 18 vidas en La Gruta;
  • En diciembre 15 de 2006 se afectó el medio periurbano occidental en el Arenillo;
  • En 2007 un evento en el norte cobró 1 vida;
  • En noviembre de 2008 se afectó la infraestructura de servicios del oriente;
  • En octubre 19 de 2011 una avalancha destruyó la planta Luis Prieto Gómez, y la ciudad quedó 17 días sin agua; y
  • En noviembre 5 del mismo año sobrevino la tragedia de Cervantes, en la que murieron 48 personas.
Construyendo el territorio
Manizales, Colombia.
Juan Manuel Santos frente a la tragedia en Manizales. Foto: Presidencia de la República
Para comprender la construcción social e histórica del territorio partamos de “la aldea encaramada” de 1848, cuando 400 familias que habitaban este complejo territorio fundaron un poblado sobre un ramal de los Andes al oeste de la Mesa de Herveo y sobre la cuenca media del Chinchiná, a 2.150 metros sobre el nivel del mar en lo alto de una colina.
Los fundadores trazaron una rígida retícula ortogonal. Medio siglo después de haber expandido a más de un centenar de manzanas la retícula, lo que requirió el relleno de cauces para nivelar el abrupto terreno, optaron por cambiar el trazado de la naciente urbe por uno más apropiado. Se ajustaron al terreno y extendieron la cabecera hacia el oriente siguiendo las curvas de nivel, donde se aprovecha la corona de la montaña. Adecuaron el camino de arriería y lo convirtieron en El Carretero, un corredor vial desde el cual se accedía a los nuevos barrios emplazados por las dos vertientes.
Sería interminable hacer la lista de emergencias por eventos hidrogeológicos similares que han afectado a la ciudad.
No obstante, en los años 1970, como consecuencia del advenimiento de la revolución verde que trajo el café caturra a la zona cafetera y produjo el desplazamiento de legiones de campesinos hacia la ciudad, Manizales creció “sin compás ni escuadra”, con barrios localmente planificados o con invasiones que luego se consolidaron. .
El resultado fue una ciudad donde cerca de un tercio del suelo urbano actual (en rojo en la figura 2) corresponde a las áreas con algún nivel de amenaza, donde construyen viviendas en riesgo sobre áreas de alto grado de susceptibilidad a los deslizamientos.
Figura 2: Amenaza por deslizamiento en Manizales (2005). En rojo, las zonas de amenaza alta del área urbana. Fuente: Municipio de Manizales – Idea U. N. De Col.
El desarrollo urbano

Aunque en las décadas siguientes se establecieron planes de desarrollo en Manizales, estos carecieron de la dimensión ambiental y del riesgo, ya que tanto el ordenamiento territorial como las instituciones ambientales son recientes en Colombia. Estas llegaron con la Constitución de 1991, que además de ocuparse de la organización territorial, creó un Sistema Nacional de Planeación conformado por el Consejo Nacional y los Consejos territoriales de planeación.
Aunque se dispuso que las entidades territoriales habrían de elaborar de manera concertada planes de desarrollo, solo a partir de la Ley 1454 de 2011 se establecieron mecanismos para lograr un ordenamiento territorial proclive a la descentralización (aunque no se descentralizó el presupuesto) y a una planeación, gestión y administración del territorio coherente y concertada. Además, según la Ley 1523 de 2012 los municipios de Colombia están obligados a formular un Plan Municipal de Gestión del Riesgo de Desastres.
Sin embargo, todavía tenemos en Manizales un gran pasivo ambiental, consecuencia de la separación de costos y beneficios en la explotación del medio ambiente, y de la mala planeación asociada con el crecimiento acelerado y desordenado de la ciudad, que se expresa en la fragmentación espacial urbana y vulnerabilidad del hábitat, y en las prácticas depredadoras del medio rural caracterizadas por la quema y la tala, ya que a nivel de toda la Ecorregión Cafetera el área de potreros equivale al 48 por ciento del territorio, una cifra que supera 12 veces el 4 por ciento de superficie apta para dicho uso. Además, el área apta para bosques se ha reducido 2,7 veces, al pasar del 54 por ciento al 19 por ciento.
Mediante la Ley 40 de 1971 se creó la Cramsa (hoy Corporación Regional Autónoma de Caldas), con el propósito de atender el problema de la erosión y sus consecuencias en Manizales, Salamina y Aranzazu. Con esto la ciudad logró el desarrollo de una tecnología para el control de la erosión, gracias al aporte de la academia, de la ingeniería local y del Centro Nacional de Investigaciones de Café (Cenicafé).
El modelo de ocupación

Manizales, Colombia.
Manizales, Colombia. Foto: Wikimedia Commons
Según el plan de ordenamiento territorial (POT), el área afectada por la erosión (2 por ciento del área urbana) aumenta cada año en un 11 por ciento. Según este documento, las causas de los deslizamientos son los sismos, la deforestación, el clima, los suelos, la topografía, el deterioro de las condiciones socioeconómicas de la población y la falta de cultura ciudadana.
Todavía tenemos en Manizales un gran pasivo ambiental, consecuencia de la separación de costos y beneficios en la explotación del medio ambiente, y de la mala planeación asociada con el crecimiento acelerado y desordenado de la ciudad. 
Se propone en ese documento la restricción para el desarrollo urbanístico de la zona afectada directamente por el deslizamiento, y de otros sitios que puedan ser objeto de esta restricción. Además de señalar los asentamientos creados sin ningún proceso de planificación, se establece para ellos que la Secretaría de Planeación adelantará la realización de los planes zonales, la rehabilitación, estabilización de laderas, arborización y demás acciones que propendan por el desarrollo y mejoramiento del hábitat de los ciudadanos del sector.
Ante el reclamo de la sociedad civil y de la academia, preocupada al observar la privatización de los beneficios y socialización de los costos de la actividad urbanizadora que continúa destruyendo ecosistemas (caso Monteleón) y presionando zonas de reserva estratégicas (caso Rio Blanco), el POT de la ciudad incluyó la plusvalía urbana, una moderna herramienta de gestión que no se podía encontrar en administraciones anteriores.
Con ella se espera controlar las fuerzas que especulan con el suelo urbano y captar recursos para hacer viable la intervención de zonas de riesgo con población vulnerable en las frágiles laderas de la ciudad (Alto Persia) y sobre cauces de cuerpos de agua como la quebrada Manizales (Verdum).
Los desafíos

Manizales es una ciudad que ha desarrollado una tecnología para el control de la erosión, tiene un sistema de alertas tempranas, así como el programa de guardianas de las laderas, y ha hecho obras notables para la estabilización en cerca de 300 sitios. Sin embargo, a pesar de autodenominarse “ciudad del agua”, continúa vertiendo unas 20 toneladas por día de material de carga orgánica proveniente de las aguas residenciales, y una carga contaminante comparable proveniente del sector industrial.
Además, tiene indicadores verdes de un árbol por cada 27 habitantes y de 2,7 metros Cuadrados de áreas verdes por habitante en espacio público (nueve y tres veces menores que los estándares internacionales respectivamente). Y su cerro tutelar, Sancancio, cobra pasivos ambientales en Aranjuez por permitir la deforestación de su ladera de protección.
En conclusión, no es que este desastre hubiera podido ser mayor ni que la ciudad esté en el lugar equivocado, sino que estas tragedias se pueden prevenir si en lugar de presionar la estructura ecológica principal para corregir el descontrol hídrico y pluviométrico en las áreas rurales, reforestamos nuestras cuencas donde la potrerización y la pérdida de bosques han sido constantes.
Podemos optar por recuperar la función ecológica de las laderas de protección y cauces del medio periurbano, además de gestionar la vulnerabilidad que subyace en las zonas de riesgo urbano, para tratar el hábitat con una mirada biocéntrica que reoriente el modelo urbano.
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jueves, 27 de abril de 2017

Sancancio como área de interés ambiental

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Propuesta para el POT: 

Propone la SMP de Manizales declare a Sancancio, el cerro tutelar de Manizales y su principal referente urbano-ambiental, Área de Interés Ambiental, y adquirirlo para resolver el uso conflictivo en el escenario deforestado, al convertirlo en reserva para recuperar sus laderas de protección, proporcionando el bosque nativo. Mientras el bosque andino con su espesura absorbe la lluvia torrencial, también con sus raíces densas y profundas al amarrar el suelo, previene los fatídicos deslaves que han asolado a Aranjuez.

Si nuestras montañas jóvenes con sus frágiles laderas, dadas las condiciones climáticas y de sismicidad del trópico andino, en zonas de fuerte pendiente no intervenidas tienen un factor de seguridad de largo plazo cercano a uno, otra es la situación tras la destrucción del bosque andino y los modelados antrópicos, ya que dicho equilibrio límite de estabilidad, ha quedado consolidado, con eventos de 156 mm como el de Abril 19 de 2017, similar a otros del primer lustro del siglo cuyas cuantías entre 130 y 150 mm, ponen en evidencia probables cambios en la amenaza hidrogeológica por acortamientos del período de los eventos climáticos extremos.

El Cerro Sancancio pese a su gran fragilidad dada la cobertura de suelos relacionados a cenizas volcánicas en laderas de alta pendiente, es un corredor biológico expuesto a las diversas acciones antrópicas del medio urbano que en él operan, razón por la cual requiere de una intervención integral e inmediatamente que permita implementar acciones de restauración ecosistémica, e implementar los usos adecuados del suelo acordes con su futura proyección.

Para el efecto, además de la investigación de los impactos asociados a las acciones antrópicas, se requiere el reconocimiento visual del territorio por parte de expertos en diferentes temas, a fin de determinar no solo los componentes y atributos del paisaje con sus cualidades y valores, sino y sobre todo, con el propósito de identificar, además de las dinámicas actuales de las diferentes disrupciones antrópicas generadas, las relaciones entre causas e impactos ambientales que explican las transformaciones de dicho territorio.

Como referente, el cerro Sancancio es un domo volcánico de1,2 millones de años de antigüedad, asociado a una extrusión de lava andesítica, que con un área de 57,3 Ha, equivalentes al 77% de las 74.22 Ha del área protegida, y con cerca de 300 m de altura, se erige hasta los 2220 m snm. Veamos la zonificación que elaboró en 2000 la U.N. Sede Manizales.

  • 1- Si en la base del Cerro o piedemonte del otero, aparecen barrios de extracción popular como Malhabar, Fátima y Aranjuez entre otros menos conocidos, la pregunta es qué relación se da entre estos asentamientos y la amenaza de desplazamientos o avenidas torrenciales, para inferir las acciones de la comunidad en torno al cuidado del Cerro y el paisaje del lugar.
  • 2- Ya en la zona media, a nivel de la Clínica San Juan de Dios, habrá que considerar un área de parqueo y un equipamiento público para regular el acceso al Cerro Sancancio dejando el acceso vehicular restringido, para implementar un bulevar con énfasis peatonal y ciclovía y un sistema de telesillas. Al respecto, el transporte motorizado será únicamente de carácter administrativo y de apoyo logístico.
  • 3- En la cima del morro, el escenario deberá reservarse no solo como un mirador para el análisis ambiental de la ciudad y la cuenca del Chinchiná, sino también para el desarrollo de múltiples expresiones culturales (religiosas, cívicas, etc.) y actividades de carácter comercial, lo que incluye espacios para productores artesanales de bienes y servicios comunitarios.

Pero adicionalmente, para hacer viable el aviturismo soportado por guías comunitarios de los barrios periféricos deberá existir una red de senderos ecológicos tal cual lo propusiera la UN en 2000, para conformar itinerarios que tejan los observatorios de las estructuras ecológicas de interés, y los miradores ubicados en las intersecciones de los senderos, lugares donde se deben desarrollar áreas de estancia equipada con bancas, puntos de agua y sombrillas.

Se propone vincular a los jóvenes de las comunidades del entorno para que conformen la red de amigos vigilantes del cerro Sancancio y generen los bienes y servicios (aviturismo, artesanías, culinaria) que se ofrecerían}, con lo cual se facilitaría la conservación y apalancaría el desarrollo ecoturístico bajo la connotación paisajística en este lugar estratégico, donde el carácter de Área Protegida de Interés Ambiental del medio urbano de Manizales, permite incentivar el desarrollo privado y la integración predial para hacer viable un uso del suelo compatible con la función social y ecológica del suelo, en dicho territorio.

* Por. Gonzalo Duque Escobar.

Socio de la SMP. Manizales, 27-04-2017.

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  Fuentes Bibliográficas:       

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ENLACES RELACIONADOS:  
Amenaza climática en el trópico andino.  Amenazas naturales en los Andes de Colombia Árboles, poblaciones y ecosistemas. Bioturismo y adaptación ambiental para la Ecorregión Cafetera.
Bosques, Cumbre del Clima y ENSO.
Bosques en la Cultura del Agua.
Bosques para la Estabilidad del Medio Ambiente.
CAMBIO CLIMÁTICO Y PASIVOS AMBIENTALES DEL MODELO URBANO Colombia bajo el agua: el cómo, el por qué y el qué
Colombia biodiversa: potencialidades y desafíos.
Colombia Tropical ¿y el agua qué?
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Colombia, país de humedales amenazados.
Cuatro PNN, patrimonio natural de la Ecorregión Cafetera. Cultura del agua en los ríos urbanos.
Daño a reserva forestal que protege a Manizales. Degradación del hábitat y gestión ambiental.  
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Gestión y política pública ambiental, para el patrimonio natural en Colombia.
Gobernanza forestal para la ecorregión andina”.
Inestabilidad de laderas en el trópico andino – Caso Manizales. 
La adaptación de la ciudad al trópico andino. 
Laderas del Trópico Andino: caso Manizales. Manizales: Ciudad de los Ecoparques.  Manizales: complejidades de su territorio y ordenamiento.  Manizales debe garantizar protección de laderas. MANIZALES FRENTE A UN DESAFÍO AMBIENTAL
Manual de geología para Ingenieros.  OBSERVACIONES AL COMPONENTE GENERAL DEL POT DE MANIZALES. Participación de la sociedad civil en el ordenamiento territorial. 
Patrimonio hídrico: carencias en la abundancia.  
Perfil Ambiental de Manizales y su territorio.
Planeación preventiva y cultura de adaptación ambiental
Plusvalía urbana para viabilizar el POT de Manizales. Preservación Ambiental e Hídrica dentro de la Declaratoria del PCCC. Procesos de control vigilancia forestal en la región andina de Colombia.
Riesgo en la zona andina tropical por laderas inestables. ¿Violación de derechos ambientales en Río Blanco?  Vulnerabilidad de las laderas de Manizales.
 
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IMAGENES RELACIONADAS:

Áreas en riesgo de Aranjuez y de Barrios Persia y González


Arriba: La Unidad de Gestión del Riesgo (UGR) señaló las zonas que, inicialmente, no podrán habitarse de nuevo. En Aranjuez son 43 viviendas las que están contra la ladera del Cerro Sancancio, más las cuatro que fueron destruidas. Fuente: La Patria.

Abajo: Entre el Persia, bajo y alto, y González, se estiman que son unas 290 viviendas señaladas en rojo. Sin embargo, la UGR indicó que aún hacen falta estudios definitivos.Fuente: La Patria.

jueves, 20 de abril de 2017

Manizales debe garantizar protección de laderas

http://agenciadenoticias.unal.edu.co

Ciudad & Territorio

En las zonas urbanas afectadas por las fuertes lluvias en la capital de Caldas, además de las altas pendientes y de los frágiles suelos, convergen circunstancias antrópicas (por parte del hombre) relacionadas en especial con la ocupación conflictiva de laderas de protección y cauces periurbanos.

Manizales, 20 de abril de 2017 — Agencia de Noticias UN-





El Cerro Sancancio de Manizales está siendo monitoreado constantemente.

Así lo explicó Gonzalo Duque Escobar, profesor de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Manizales y miembro del Consejo Territorial de la ciudad, al referirse a la emergencia ocurrida en la noche del martes 18 y madrugada del miércoles 19, que cobró por lo menos 16 vidas y dejó 75 viviendas arrasadas y 400 familias afectadas.

Según el docente, “por décadas, con el modelo de ocupación del territorio, la debilidad institucional y la falta de herramientas normativas y tecnológicas orientadas a resolver dicha problemática se ha venido construyendo la vulnerabilidad del hábitat que explica la tragedia”.

En la ladera de Sancancio (el cerro tutelar de la ciudad), la sustitución del bosque primario por coberturas agroforestales ocasionó que la abundante lluvia, que no pudo ser retenida por la vegetación, se transformara en torrentes que erosionaron el suelo para producir un deslave cuyas peores consecuencias se dieron en el barrio Aranjuez, donde se repitió lo vivido en Mocoa.

A raíz de lo anterior, el profesor Duque Escobar destaca que en el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de Manizales se deben contemplar los instrumentos normativos suficientes para restarle la presión antrópica a las frágiles laderas, que son las zonas de protección de la ciudad.

De igual manera es necesario replantear el alcance y la cobertura de los estudios geotécnicos y de los factores de seguridad para ajustarlos a los nuevos periodos de retorno de las amenazas climáticas, dada su exacerbación asociada con el calentamiento global.

Otros desafíos

La gestión ambiental del riesgo hidrogeológico en Manizales es de largo aliento: en los años setenta la migración del campo a la ciudad por la revolución verde llevada con el monocultivo del caturra (café) a las zonas cafeteras, propició el surgimiento de asentamientos no planificados que hoy, 40 años después, se encuentran consolidados.

A pesar de los esfuerzos de reubicar zonas subnormales como La Playita y El Nevado, existe una deuda ambiental que, por las nuevas dinámicas del clima andino, obliga a extremar los esfuerzos. Esto se debe a que aunque los instrumentos de monitoreo liderados en la U.N. para producir alertas tempranas y otros desarrollos tecnológicos para controlar la erosión han sido exitosos, todavía no son suficientes. De ahí que la investigación en el alma mater continúen.

El profesor Duque recomienda controlar las prácticas perversas que se expresan en el mercado del suelo en las zonas de protección de la ciudad y en la invasión de los cauces en los que se destruyen los agentes de conectividad biológica.

En opinión del docente, se debe implementar la plusvalía urbana para hacer viable un POT que pueda llevar infraestructura ambiental y asegurar las zonas ya intervenidas, lo cual supone ponerle límite a los procesos de especulación del suelo.

Para atender las demandas socioambientales asociadas con la fragilidad del medio citadino y rural en la ecorregión cafetera, este desastre deja como lección que no solo se debe reconocer la falta de adaptación ambiental a los fenómenos naturales, sino también la necesidad de implementar un modelo urbano más verde y más humano, pensado desde la perspectiva antropocéntrica y no solo para el hombre. (Por: Fin/JDMP/MLA/LOF)N.° 611
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PD: 
Propone la S.M.P. de Manizales declarar reserva a Sancancio, el cerro tutelar de Manizales y su principal referente urbano-ambiental, y adquirirlo para resolver el uso conflictivo en el deforestado escenario recuperando sus laderas de protección, estableciendo el bosque nativo. Mientras el bosque andino con su espesura absorbe la torrencial lluvia, también con sus raíces densas y profundas al amarrar el suelo, previene los fatídicos deslaves.   
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Dios perdona, la naturaleza no: experto sobre tragedia en Manizales


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El ingeniero Gonzalo Duque dijo que en las laderas de Ecorregión Cafetera han destruido 2.7 veces la superficie apta para los bosques.
Caracol Radio20/04/2017 – 15:26  (AJUSTADO por GDE)
El Profesor de la Universidad de Manizales, Gonzalo Duque, explicó en Caracol Radio por qué la capital de Caldas es tan sensible a las torrenciales lluvias, que asocia al cambio climático, a pesar de los importantes esfuerzos y logros en la gestión de riesgos de esta ciudad.
Primero, comenzó por explicar que Manizales empezó siendo una aldea encaramada en lo alto de una colina. Al pasar de los años, el mercado convirtió las áreas rurales en urbanas y el problema es que el Estado siempre mostró debilidad jurídica.
Ahora la naturaleza “está pasando factura” por la forma en que se han utilizado los suelos. “No se trata de un castigo de Dios; sólo que por el uso conflictivo del suelo, la naturaleza nos está pasando la cuenta de cobro”, dijo.
Según explicó, mientras los potreros en la Ecorregión Cafetera deberían ser solo el 4 %, esa cifra está actualmente en el 48 %. Y reveló que en ésta se ha destruido 2,7 veces la superficie destinada a los bosques.
“Si tuviéramos bosques habría raíces. Y si el bosque retiene el agua lluvia, también con sus raíces amarra el suelo. (…) Necesitamos bosques para la protección de cauces y laderas”, explicó.

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–ANEXOS:
Resultado de imagen para cerro sancancio
Sancancio antes mostrando la ladera deforestada:  en http://www.skyscrapercity.com

Resultado de imagen para cerro sancancio
Sancancio ahora mostrando múltiples zonas de deslave:  en El Colombiano