lunes, 9 de junio de 2008

Aeropuerto del Café: notas claves



Por Gonzalo Duque-Escobar*

Actualmente, en Palestina se construye el Aeropuerto del Café con una pista de 1800 m, y 300 m de adición. Esto obliga a pensar en las previsiones para fortalecer la expansión futura del aeropuerto y, para efectos de evaluar la bancabilidad del proyecto, a examinar la mejor alternativa por el nivel de impacto que se pueda tener. Las ideas sumarias son estas:

Que Avianca ha recomendado una pista de 2700 m para el Aeropuerto del Café en Palestina Caldas, lo que equivale a los 2200 m que tiene el Aeropuerto de Santana en Cartago, dada la menor altitud de éste aeródromo, que está inmerso en el área de influencia del aeropuerto de Palmira, ya depreciado.

Que si Santana no ha generado en tantos años ningún desarrollo significativo con esa longitud de pista, tampoco lo generará el aeropuerto de Palestina con una pista equivalente al primero. Los 2700 m permitirían competir por la misma demanda del Matecaña de Pereira.

Que con 2700 m en Palestina apenas se permitirán vuelos en aviones de medianos alcance, como son los de 3000 para llegar a Miami, Lima y México, sin las economías de escala de los B-747, ni los alcances de un aeropuerto de gran impacto para toda le región cafetera.

Que con un aeropuerto de 3550 m en Palestina se podrían operar aviones de mayor tamaño, con un alcance de 5000 millas para llegar a mercados de Europa, Los Ángeles, Río, BB AA, Santiago y Asia usando islas del Pacífico, con importantes economías en fletes.

Que mientras Santana en Cartago, por su proximidad a Palmira no tiene cuenca propia, el de Palestina en el centro económico de Colombia, sí la tiene y es el Eje Cafetero, Norte del Valle, Sur de Antioquia y Norte de Tolima.

Que el nombre del aeropuerto en Palestina sea "Aeropuerto del Café": dicho nombre sí le aporta a la internacionalización del país y a la construcción de región, tal cual lo hace el de Bogotá con su emblemático nombre El Dorado.

Respecto al impacto, y a modo de comparación, a diferencia de lo que ocurre con los aeropuertos del Eje Cafetero y de Cartago, en Rionegro donde la pista del José María Córdoba es para aviones transcontinentales tipo Jumbo, en 2008 el metro cuadrado de tierra alcanzó valores pico de $7 millones anunciando un desarrollo urbano importante a futuro, y se observan extensos cultivos de flores para la exportación.


*Profesor de la U.N. de Colombia y Socio de la SMP de Manizales. http://godues.websw.com Imagen: Planta y Perfil mostrando el cono  y anillo de aproximación de  Aeropalestina, según HJ Ross (2002).


Enlaces de complemento


AEROCAFÉ EN TIEMPOS DE PANDEMIA
. (2022) 

AEROCAFÉ, LA CIUDAD REGIÓN Y EL PAISAJE CULTURAL CAFETERO. (2015)

AEROCAFÉ: LA URGENCIA DE TOMAR DECISIONES ACERTADAS (2022)..

AEROCAFÉ: LAS CINCO RAZONES DEL PROYECTO (2014)

AEROCAFÉ, UNO DE LOS TRES AEROPUERTOS COMPETITIVOS DE COLOMBIA (2000),  

AEROCAFÉ: VISIÓN O ILUSIÓN PARA EL DESARROLLO REGIONAL. (2011)

AEROCAFÉ: INCERTIDUMBRES TECNOLÓGICAS, Y NO ERRORES HUMANOS (2013)

AEROPUERTO DEL CAFÉ (AEROCAFÉ)  

AEROPUERTO DEL CAFÉ: DIMENSIÓN REGIONAL (2015)

AEROPUERTO DEL CAFÉ EN PALESTINA, COLOMBIA.

AEROPUERTO DEL CAFE- NOTAS CLAVES (2008),

AEROPUERTO DEL CAFÉ: UN PROYECTO CON FUTURO (2009),  

COSTOS Y BENEFICIOS DE UN AEROPUERTO REGIONAL (2001)

COYUNTURA AEROCAFÉ VS SANTA ANA (2001),   

EJE CAFETERO: AEROPUERTO DEL CAFÉ Y CIUDAD REGIÓN (2021)


EL APORTE ÉTICO Y TÉCNICO DE LA UN EN AEROCAFÉ.(2011)

EL ESCENARIO PROACTIVO DE AEROCAFÉ (2010) 

EL NUEVO AEROCAFÉ: CONSIDERACIONES TÉCNICO-ECONÓMICAS (2014)

ELEMENTOS PARA LA VISIÓN PROSPECTIVA DE AEROCAFÉ (2010 (2009)

IDEAS SUMARIAS SOBRE TRIBUGÁ Y EL AEROPUERTO DEL CAFÉ

MATECAÑA: OPCIONES AEROPORTUARIAS. (2011)

NOTAS SOBRE EL AEROPUERTO DEL CAFE (AEROPALESTINA), EN PALESTINA (2001),  

¿POR QUÉ EL AEROPUERTO DEL CAFÉ? (2017) 

RELEVANCIA DEL PROYECTO AEROPUERTO DEL CAFÉ (2011)

TINTOS AMARGOS PARA REPENSAR AEROCAFÉ (2011).

UNA VISIÓN SISTÉMICA DEL AEROPUERTO DEL CAFÉ - AEROCAFÉ (2017)

VENTAJAS Y RETOS DE AEROCAFÉ (2010),  

VICISITUDES DE AEROCAFÉ 2022.

VISIÓN PROSPECTIVA DEL AEROPUERTO DEL CAFÉ. (2016)

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domingo, 1 de junio de 2008

LA ZONA FRANCA - para la capital de Caldas, Manizales

Por: Mario Calderón Rivera

Discrepar de una posición del alcalde es un derecho ciudadano tan legítimo como el de acompañarlo con resolución y convicción en otras de sus decisiones.

Con el gran respeto que merece nuestro alcalde, hay que decir que no estuvo en su mejor momento el doctor Juan Manuel Llano Uribe cuando, en tono dogmático y con alguna dosis de arrogancia, descartó para Manizales cualquier solución de zona franca diferente a la que se ubicaría alrededor de los terrenos de la Industria Licorera en la antigua zona de Maltería. Si bien no descartó una figura como ésta al interior de Aerocafé o con otro pretexto, lo cierto es que la sorpresiva declaración de nuestro admirado burgomaestre está muy lejos de lo que debería ser una verdadera estrategia prospectiva integral del ordenamiento territorial para Manizales, pero también de la propia proyección que, con sentido visionario, le dio él mismo a Manizales y a su área metropolitana como gerente de Emtelsa. Es claro y más que justo el reconocimiento que se ha hecho a esa gestión, por lo que significó para nuestra ciudad y para su área de contorno, al convertirlas en la unidad geográfica urbano-rural mejor dotada de fibra óptica del país, y para proyectarla de paso como centro excepcionalmente dotado para insertarse en la informática global. El significado de ese logro excepcional se ha visto magnificado por otros hitos regionales de valor geoestratégico comparable. Ellos se expresan principalmente en la doble calzada Manizales-Armenia, igual que en Aerocafé y en lo que éste representa como un afortunado desplazamiento del área de influencia de Manizales hacia el corredor del Cauca, para conjugar equidistancias que convertirán a este aeropuerto en pieza clave de un sistema de transporte multimodal de alcance hemisférico. Porque cuando se habla de infraestructura para el desarrollo, resulta ineludible para Manizales pensar en lo que representan la Autopista del Café y el Aeropuerto de Palestina conectados con la carretera al mar y con un puerto de aguas profundas en el Pacífico, igual que con los grandes desarrollos que el Proyecto Arquímedes está impulsando en el Golfo de Tribugá y en el corredor fluvial del Atrato, entre otras obras que representarán para Colombia y principalmente para nuestra región una inflexión histórica sin precedentes en su desarrollo. Sin hablar del Tren de Occidente que, por claras razones geoestratégicas, han asumido inversionistas de Antioquia y Valle, con una deplorable ausencia de interés por parte de los departamentos del Eje Cafetero, pero con clara incidencia positiva para nuestra región.

Hay que decir sin ambages que el Plan de Ordenamiento Territorial de Manizales se quedó corto en esta visión de amplio espectro. Porque cuando se tiene una perspectiva que trascienda el marco convencional del aislacionismo a que nos habíamos acostumbrado, el concepto de infraestructura física en una verdadera prospectiva de desarrollo adquiere una dimensión diferente a lo puramente municipal. Por esta razón hay que discrepar muy respetuosamente del doctor Juan Manuel Llano cuando enfáticamente afirma que fuera del perímetro urbano de Manizales no hay infraestructura que soporte una zona franca. Es, sin duda, un argumento de validez relativa porque lo que importa, en primera instancia, es la gran infraestructura de transporte multimodal -que está a la vista-, igual que de energía -que la da nuestra posición dentro de un sistema interconectado y bien dotado por la Chec-, y de comunicaciones, -que está en óptimo nivel. Lo demás, como las vías de acceso, iluminación, seguridad y otros servicios, corresponde en la práctica a inversiones recuperables que forman parte de las propias proyecciones de una zona franca o de un parque industrial. En este contexto, otros elementos como vivienda, educación, recreación, están dados por la proximidad a los diversos centros urbanos.

A la luz de las consideraciones anteriores, un parque industrial encapsulado en 23 hectáreas, -dentro de un área claramente desaconsejable como localización industrial a la luz de cualquier plan racional de ordenamiento territorial-

no alcanza a ser siquiera un buen negocio inmobiliario. Mucho más cuando cualquier posible inversionista que vea más allá de sus narices sabe que la opción obvia debería estar en un espacio de escala suficiente y claramente conectado con la gran infraestructura física que lo conecte con el mundo. Lo realmente peligroso es que un direccionamiento político, -así sea con la mejor buena fe- cierre el camino para otras alternativas verdaderamente lógicas y termine agravando las actuales distorsiones de la planeación urbana. Desde hace muchos años -antes de que se hicieran manifiestas las actuales evidentes ventajas geoestratégicas- las zonas del Kilómetro 41, de El Retiro y de El Rosario, entre otras, con disponibilidad de miles de hectáreas y de proximidad a centros urbanos, los estudios prospectivos sobre el área metropolitana de Manizales habían sido señaladas como las ideales para la relocalización industrial de la ciudad. Algo que la nueva y promisoria realidad en infraestructura hace ineludible.

A lo anterior podría añadirse que no debería pasar desapercibido un proyecto de ley que corre en el Congreso y supuestamente de origen gubernamental, que consagra la figura de una zona libre para vivienda con amplios espacios que conecten con el turismo y con generosos incentivos para adquisición de segunda vivienda por parte de colombianos residentes en el exterior. Se trata de trasladar a Colombia una idea que tuvo éxito notorio en Costa Rica y en República Dominicana. No se requiere mucha imaginación para pensar que el amplio territorio que se extiende al occidente de Manizales tiene las características de un gran espacio territorial en que la ciencia y la tecnología, combinadas con turismo ecológico, salud y recreación pueden dar origen a una especie de ciudad jardín que reemplace el frío esquema de un simple aglomerado industrial. Ahí está la gran oportunidad para vender el territorio de Manizales, y no sólo su perímetro urbano, como deseable para una inversión de alcance global.

La Patria, Mayo 31 de 2008

domingo, 18 de mayo de 2008

Un gran proyecto geoestratégico

Por: Mario Calderón Rivera



La propuesta de Gustavo Robledo Isaza sobre la variante Maracas-Mesones es una audaz aproximación a las nuevas realidades geopolíticas que abre Tribugá y marca visionariamente una línea recta entre Bogotá y el litoral Pacífico.

En buena hora la Cámara de Comercio de Manizales convocó a los diversos estamentos de la ciudad para escuchar la presentación que el doctor Gustavo Robledo Isaza y su hijo Gustavo Robledo Vázquez hicieron sobre una alternativa de acortamiento y mejoramiento de la vía Manizales-Bogotá. Ese objetivo se logrará aprovechando las ventajas topográficas que ofrecen las cuencas de los ríos Guacaica y Perrillo, en los municipios de Neira y Herveo, respectivamente, como la mejor alternativa de aproximación desde la actual carretera hacia Neira para encontrarse con la actual vía al Magdalena en el sitio Mesones. Todo esto con la construcción de un túnel de 7.2 kilómetros en uno de los tres mayores estrechamientos en la cota 3.000 de la Cordillera Central.

Como todas las grandes ideas que han surgido de este eminente ciudadano, la propuesta del doctor Robledo Isaza ha puesto a pensar a la ciudad. Y el propio alcalde Juan Manuel Llano ha expresado su entusiasmo por la iniciativa. Sin embargo, más allá del liderazgo clave que puede ejercer y que en buena hora ejercerá el burgomaestre de la ciudad como vocero de la región metropolitana, lo que impulsa esta clase de proyectos es una voluntad colectiva que se convierta en una fuerza suficiente para romper la inercia centralista. Porque más que de una simple iniciativa sobre la comunicación entre la capital de Caldas y la principal ciudad del país, se está hablando de la nueva realidad geopolítica que abre la decisión trascendental, reiterada por el presidente Álvaro Uribe en Manizales, de terminar los últimos 53 kilómetros de la carretera Las Ánimas-Nuquí y de construir un puerto de aguas profundas sobre el golfo de Tribugá. No por mera casualidad, la variante propuesta coincide con la línea recta entre la capital del país y este punto neurálgico del litoral Pacífico colombiano. Algo que la convierte también en la vía de enlace con el gran sistema multimodal de transporte nacional, que incluye el ranaciente transporte fluvial que alimentará el puerto multimodal de La Dorada, tanto como el Ferrocarril del Atlántico igual que lo que representará el nuevo concepto del Ferrocarril de Occidente, así como el sistema portuario del Pacífico y lo que será el gran corredor fluvial del Atrato con base en Quibdó, como eje central del gran proyecto Arquímedes.

Como lo expresó el propio doctor Robledo, no se trata siquiera de tender un manto de duda sobre la urgencia de construir el túnel de La Línea en la carretera Armenia-Ibagué, porque esa obra además de llegar a satisfacer una urgencia vital postergada por varias décadas, estará ya casi copada en su capacidad en el momento mismo de su todavía incierta inauguración. Y porque además de lo que esa obra supone para la comunicación con Buenaventura, su mayor significación estará en ser una de las alternativas de conexión del oriente del país con la macrorregión del corredor del Cauca y elemento clave para la conectividad del triángulo de oro (Bogotá-Medellín-Cali) con la Cuenca del Pacífico. En el Golfo de Tribugá estará el gran puerto Pibote que será la base colombiana para el primer gran sistema portuario de carácter hemisférico conectado con la ampliación del Canal de Panamá y en el cual, sobra decirlo, Buenaventura tiene un papel clave por cumplir.

Mirada con una perspectiva nacional, esta solución de ingeniería representa un paso gigantesco en la modernización de una red troncal con medio siglo de antigüedad y visiblemente inadecuada para los equipos que han impuesto el comercio global y el propio grado de desarrollo que ha alcanzado Colombia. Además de rebajar en cerca de 850 metros la altura del cruce por la cordillera central -en relación con el paso actual por Letras- acortará el trayecto presente en 10 kilómetros, con una disminución del 28% en las curvas, bajándolas de 500 a 329, y haciendo que las pendientes actuales se alivien en forma significativa. Con lo cual una carretera predominantemente de montaña (62,12%), se convierte en una vía de terreno ondulado (60,15%). Fácil es entender lo que estos hechos sumados implican para los empresarios en términos de caída vertical en los actuales costos de movilización de carga y en la eficiencia multiplicada de los equipos de transporte.

Con semejantes especificaciones, las economías anuales que pueden lograrse en tiempo y en costos de movilización alcanzan cifras que los cálculos del estudio colocan por encima de 15 millones de dólares al año y esto sólo teniendo en cuenta el promedio de 1.311 vehículos que transitaron diariamente en el trayecto Petaqueros-La Esperanza en el año 2006. Una cifra que puede saltar a niveles incalculables con la sola transferencia de tráfico que seguramente se dará en el momento en que el Puerto de Tribugá entre en operación y se abra para Bogotá esta nueva opción para llegar al Pacífico.

Todo lo anterior lleva también a un flujo de caja que coloca la factibilidad del proyecto en un marco tremendamente atractivo para posibles concesionarios, como una inversión de 150 millones de dólares amortizable en un período máximo de 12 años.

Los gremios económicos de Caldas y, en general, del occidente colombiano tienen en este proyecto un reto incomparable. No cabe duda de que el Comité Intergremial de Caldas, que ha jugado un papel clave en los avances logrados en la infraestructura regional, puede convertir esta iniciativa en una de sus causas con más impacto desde el punto de vista de construcción de una nueva frontera para Manizales, para el Eje Cafetero y para todo el país.

Fuente: La Patria, Opinión; Manizales, Domingo 18 de Mayo de 2008.

domingo, 11 de mayo de 2008

La Navegación por el Magdalena



Por Gonzalo Duque-Escobar


El río Magdalena es la vía natural para la salida al Atlántico y el acceso a la subregión andina de Colombia vecina al valle del río Magdalena, en especial para las poblaciones más mediterráneas de Colombia, del Gran Tolima, santandereanas y cundiboyacences. Este modo de transporte resulta ser más económico para sacar y entrar las mercancías, hacia y desde el Caribe, en el que los fletes por agua resultarían 6 veces más económicos que los carreteros.

Pero la incidencia del río Magdalena en la vida nacional, tras su recorrido de 1538 kilómetros, compromete a unos 300 centros urbanos, desde cabeceras de municipios hasta caseríos establecidos en sus riberas.


Antecedentes

La navegación en el Magdalena concesionada en 1823 durante el gobierno de F. de P. Santander, apenas se regulariza hacia la década de 1880 y se desarrolla en la década de 1920 con el advenimiento de los Ferrocarriles Cafeteros. Ya en 1933 el ferrocarril traspasa la nación y en 1947 se incorpora, inicialmente a la red ferroviaria nacional y luego al Ferrocarril del Atlántico, para desplazar del río la navegación de vapores, cuyos calados superiores a los 2,5 m limitaban su operación. Más adelante con el desarrollo de las troncales viales hacia la costa, primero la vía por Planetarica y luego la que va por La Dorada, entra a competir el transporte carretero para terminar con el "monopolio" de la carga.

En 1991, la Constitución Política mediante el artículo 331 crea la Corporación Autónoma Regional del Río Grande de la Magdalena, encomendándole la recuperación de la navegación, y del medio ambiente, como la protección de los recursos naturales renovables de la principal arteria fluvial de la Patria.

Desde mediados de la década de los 90s y por cerca de una década, la Universidad de Caldas por intermedio de la Fundación Igala, promovió el Puerto Multimodal de La Dorada para colocar la primera piedra de lo que luego sería el más estratégico de los Proyectos Yuma, donde se propuso hacer navegable el río Magdalena con embarcaciones de bajo calado y economías de escala, pero advirtiendo las dificultades del deterioro ambiental que desde 1970 con el apogeo de la revolución verde y la expansión de la frontera agrícola en Colombia, afectaba el río con sedimentos y causaba un incremento dramático de la brecha entre su caudal de invierno y el de verano, sobre todo a partir del río Saldaña.


El proyecto

Para sustituir la fórmula de los inapropiados vapores para las nuevas circunstancias, Igala propone efectuar el transporte en contenedores con barcazas de 1,2 m de calado y capacidad para 80 contenedores de 20 pies (TEU) en dos niveles, que en varios días podían cubrir la distancia desde La Dorada a la costa, a una velocidad de 11 km/h. La propuesta simplemente revolucionaria abre los ojos al país, y el Ministerio de Transporte restablece el turismo en el año 2002 mediante la creación de una empresa de transporte de viajeros, previendo que sólo por Magangué pasan unos 700 mil viajeros por año. Hace pocas semanas se ha remolcado el primer planchón porta-vehículos a lo largo del río.

Utilizando esos botes tipo planchón, el flete por tonelada-km a lo largo del río Magdalena entre La Dorada y El Caribe, que en tractomula cuesta US$0,12 y por ferrocarril entre US$0,03 y US$0,04, por río se reduce a menos de US$0,02. Si cambia del modo carretero al fluvial el costo por TEU entre La Dorada y la costa, bajaría seis veces: de U$1.200 a U$200. Esto para la cuenca del río por este lado, ya que por la cuenca del río Cauca, el transporte troncalizado de carga del Valle del Cauca, del Eje Cafetero y del Valle de Aburrá encuentra ventajas en el Ferrocarril de Occidente, que dadas las limitaciones del río no tiene la competencia fluvial, y cuyo destino debe ser Urabá, lo que reduce las distancias al Atlántico en un 20%, un 30% y un 40% en su orden, con relación a Cartagena. Evidentemente, falta el puerto de aguas profundas en dicho lugar.

Es importante señalar aquí que, con sendos proyectos, quedan comprometidos los principales escenarios de la carga que se genera en la región andina de Colombia, donde habita el 74% de la población colombiana. De cerca de 1,4 millones de contenedores que se movilizan, a Cartagena le corresponden más de 700 mil.

Pero desde el punto de vista logístico, habrá que implementar un sistema intermodal que contemple puertos secos para contenedores en puntos estratégicos de las troncales viales nacionales que conectan los escenarios industriales del país, buscando la transferencia de carga al sistema ferroviario y fluvial ubicado en los dos valles de las grandes cuencas intercordilleranas, se podrían obtener ventajas económicas como resultado de combinar varios modos de transporte, sin que tengan que competir río, carretera y ferrocarril.


Escollos

En primer lugar: el deterioro y preservación del medio ambiente: dice CORMAGDALENA, la deforestación afecta al 88% de la cuenca y que actualmente el río es navegable hasta Puerto Berrío, en una longitud 845 km lineales que incluyen los 115 km del Canal del Dique. Los ecosistemas asociados al río como ciénagas, antiguos meandros y otros humedales, se encuentran en franco deterioro: mientras ECOPETROL avanza en el tratamiento previo de los residuos que se vierten al río, faltan acciones para proteger la red de ciénagas aledañas al río que están siendo desecadas para lograr la extensión de hatos ganaderos. Además, la biodiversidad y el paisaje se ven amenazados por el probable incremento en la extensión de las plantaciones con destino a los agrocombustilbles.

En segundo lugar, la bancabilidad del proyecto: creo es posible afirmar que ésta pasa antes que todo por las oportunidades que se desprenden de los fletes, volúmenes de carga y cargas de compensación. Si tomamos como carga de salida el café, la de entrada puede ser la de los insumos agroindustriales importados. En el caso de Urabá, se hace necesario articular este concepto a las necesidades de la conurbación Cali-Pereira-Medellín, y de Santa Marta-Barranquilla-Cartagena, dado que para el eje Santanderes-Bogotá-Ibagué, no es negocio salir a Urabá existiendo el Magdalena. Como nota, en estos tres escenarios es que se reparte casi por igual la carga generada en Colombia.


A modo de epílogo

Urge la planeación concertada con los actores sociales, para los intereses nacionales. El desafío parte de los impactos sobre el transporte carretero: los transportadores de carga deberán asumir los efectos de corto plazo y aprovechar los beneficios muy superiores en el largo plazo, resultantes de troncalizar los desplazamientos de carga por medios y modos más eficientes.

El otro tema para la agenda se relaciona con el medio ambiente: la preservación del patrimonio ictiológico y del hábitat de los anfibios dada su importancia en los ecosistemas; la recuperación del paisaje y el tratamiento de vertimientos líquidos y sólidos, entre otros.

Afortunadamente, hoy se cuenta con el Plan de Ordenamiento de la Cuenca del río Magdalena, que incluye la subcuenca del río Cauca, y cuyos principales ejes de trabajo son: Reforestación, Contaminación de las aguas, y Restricciones artificiales de Caudales.

Manizales, 11 de mayo de 2008.

*Profesor del Módulo de Economía del Transporte para el Posgrado en Vías y Transportes , de la Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales.
Web: http://godues.webs.com

Relacionados:

UMBRA: la Ecorregión Cafetera en los Mundos de Samoga

sábado, 12 de abril de 2008

Colombia, sin puertos competentes

Colombia no ha tenido una visión marítima. El profesor de la UN, Gonzalo Duque-Escobar, plantea un análisis sobre la importancia de la posición geoestratégica que tiene el país para articularse a las rutas interoceánicas, núcleo de la economía mundial, pero que por descuido en la actual infraestructura portuaria, no ha sido posible.

Por Gonzalo Duque-Escobar, UN Periódico



Colombia tiene la opción de convertir su posición geoestratégica en una ventaja comparativa, estableciendo una ruta para salvar el paso de las mercancías por esta región de América. AFP


Tribugá es la fórmula para acceder a la cuenca del Pacífico en el Siglo XXI y Urabá su complemento para hacer lo propio en el Atlántico. No existe en Colombia otro par de puertos que le permita al país entrar a los mayores escenarios de la economía global: el 90% de las mercancías del planeta se desplazan por agua, por lo que las regiones mediterráneas tratan de resolver su condición de “anemia económica” al quedar marginadas de los mercados.

Es que, con la actual infraestructura portuaria, no podemos articularnos a las rutas interoceánicas donde se imponen las grandes embarcaciones por encima de 75 mil toneladas: la cuenca del Pacífico triplica en extensión a la del Atlántico; también la supera en población y en la magnitud de la economía de las naciones que la habitan; por lo tanto, aunque la del Atlántico mantiene su importancia, la del Pacífico es la cuenca de la economía del Siglo XXI.

Estados Unidos ha entregado el Canal de Panamá. Las rutas interoceánicas Europa/Asia por América se han trasladado al norte para hacer uso del corredor de los ferrocarriles costa a costa de ese país; la razón, la entrega del Canal de Panamá debe verse como una eventual imposibilidad de efectuar dragados profundos en roca, para quienes crean que se puede recurrir a esta fórmula y habilitar así puertos y canales con severas limitaciones de profundidad para las naves de gran calado.

Sin visión marítima

Pero el país nunca ha tenido visión marítima, a pesar de poseer dos océanos y de estar ubicado en la mejor esquina de América. Por no valorar nuestras ventajas comparativas asociadas a esa posición geoestratégica y a la riqueza marítima, perdimos a Panamá, nos mantuvimos con los mismos puertos de siempre, y sin advertir que había llegado la era de los contenedores, vimos desaparecer nuestra Flota Mercante Grancolombiana creada en 1946, que sin los efectos positivos de la competencia mantuvo en su medio siglo de existencia su política de utilidades basada en altos precios y bajos niveles de calidad.

Según la CEPAL, en el ranking de los principales puertos de América Latina y el Caribe, por transferencia de contenedores en el año 2006, Colombia ocupa el puesto 8, con 1´333.764 contenedores y con un crecimiento anual medio del 19,5% en el período 2001-2006; Cartagena de Indias (incluidos Contecar, El Bosque, SPR) aparece en el puesto 12, con 711.529 contenedores; y Buenaventura (SPB) en el puesto 16, con 622.233 contenedores.

Seis puertos superan el millón de contenedores ese año, y los primeros países sobre Colombia y en su orden, son: Brasil, Panamá, México, Jamaica, Chile, Argentina y Bahamas. Ahora, la actividad portuaria en la región fue de aproximadamente 1.500 millones de toneladas métricas movilizadas durante todo el año 2006. En el ranking de dicha actividad Colombia ocupó el puesto 6, con 65.158 Toneladas y un crecimiento medio del 7,4% anual, entre 2002 y 2006.

Además, mientras el Pacífico sólo tiene en Buenaventura un puerto estructuralmente inapropiado, la Costa Atlántica colombiana, que apenas ha entrado a la era de los Panamax (Barcos que son diseñados para ajustarse a las dimensiones máximas permitidas para el transito por el Canal de Panamá) con la modernización de Cartagena de Indias, admite mayores niveles de competitividad si se logra consolidar un puerto profundo en Urabá.

Pero esto no significa que no se deba modernizar Buenaventura. Para empezar, ésta es una acción necesaria y de extrema urgencia, la cual ha merecido la atención del Gobierno y la Sociedad Portuaria, lográndose mejorar sus condiciones para llevarlo a una condición comparable a la de Cartagena de Indias, mediante un dragado en roca de hasta 12,5 m en la bahía interna y de hasta 10,4 m en la bahía externa, a un costo de US$34 millones, y quedando pendiente una nueva inversión por US$17 millones para la segunda fase, en la que se complementará el dragado pendiente en la bahía.

Entre tanto, para responder a las exigencias del extenso Pacífico, las nuevas rutas interoceánicas que pasan por América, requieren puertos de mayor profundidad que las versiones del tipo Panamax y con amplios terrenos para la expansión en tierra. Hoy la ruta Europa/Asia es por Norteamérica, dado que Panamá, aunque se amplíe, no puede ganar suficiente profundidad para atender el paso de las enormes naves de la nueva generación.

Los fletes para contenedores en un Panamax, nave que tiene 12 m de calado, 290 m de eslora y transporta 4000 contenedores, no resultan competitivos entre Asia y América. El Canal de Panamá mide 80 kms de largo y tiene una profundidad de 12.8 m en el Atlántico y de 13.7 m en el Pacífico.

¿Qué hacer?

Si en algo resultan evidentes las economías de escala, es en el transporte por agua: y aunque lento, este modo de transporte es el más económico de todos. Los barcos sub–panamax han quedado rezagados al escenario marítimo, para dar paso en el tráfico interoceánico a las grandes embarcaciones super–pospánamax que hoy llegan a las 130 mil toneladas, 400 m de eslora, 13.500 contenedores y 16 m de calado.

Las economías son de este orden: en barcos sub-pánamax, el flete es superior a 10 centavos de dólar contenedor/milla; en los super-pospánamax, se reduce hasta 2 centavos. Cartagena y Panamá ofrecen canales de acceso de 12,5 m de profundidad, y Buenaventura únicamente de 10 m, a causa de las limitaciones de su extenso canal de acceso.

Entonces, la opción es hacer de nuestra posición geoestratégica una ventaja comparativa, estableciendo una ruta para salvar el paso de las mercancías por esta región de América; y esto se logra construyendo por Colombia, mediante un par de puertos profundos en Tribugá y Urabá, el trayecto que le compita al puente seco de los ferrocarriles costa a costa de Norteamérica.

Un beneficiado con esta propuesta de Colombia es Panamá, cuyo flujo ya deprimido debe competir con el del Canal de Suez, ya que Panamá sería el puente entre los dos megapuertos colombianos.

De cara a la producción nacional, nuestro ineficiente sistema de transporte se soporta en el medio carretero, a pesar de poseer dos valles interandinos: el del río Magdalena y el del río Cauca, que ofrecen en su orden posibilidades más económicas para el transporte fluvial y ferroviario.

El flete por tonelada/km a lo largo del río Magdalena entre Honda y Barranquilla, dos lugares separados unos 900 km, en tractomula cuesta US$0,12, mientras por ferrocarril cuesta entre US$0,03 y US$0,04, y por agua, utilizando botes de 80 contenedores de 20 pies, 40 en cada nivel y en dos niveles, costaría menos de US$0,02. Para el transporte troncalizado de carga, el Ferrocarril de Occidente no tiene la competencia fluvial, dadas las limitaciones del río Cauca; entre tanto, a lo largo del Magdalena, por lo menos a partir de Honda, el ferrocarril de ese lado no debe competir con el río.

Si se implementa un sistema intermodal que contemple puertos secos para contenedores en puntos estratégicos de las troncales viales nacionales que conectan los escenarios industriales del país, buscando la transferencia de carga al sistema ferroviario y fluvial ubicado en los dos valles de las grandes cuencas intercordilleranas, se podrían obtener ventajas económicas como resultado de combinar varios modos de transporte, sin que tengan que competir río, carretera y ferrocarril.

Para la cuenca del Magdalena y la salida al Atlántico, de las regiones santandereana y cundiboyacence, la vía natural es la del río Magdalena: un medio más económico para sacar y entrar mercancías, hacia y desde el Caribe, en el que los fletes por agua resultarían 6 veces más económicos que los fletes carreteros. Urge, en consecuencia, el desarrollo de los Proyectos Yuma, para hacer navegable el río Magdalena con barcazas de 1,2 m de calado y capacidad para 80 contenedores de 20 pies.

Adicionalmente, para conectar el Occidente colombiano a los mercados de la cuenca del Atlántico, y afianzar la futura salida de Antioquia y del Eje Cafetero al Caribe, el Ferrocarril Bolombolo–Urabá es hoy una prioridad que puede complementarse conectando la Autopista del Café a la Troncal del Caribe, con una doble calzada entre Medellín y Urabá. Urabá reduce las distancias Medellín–Cartagena en un 41%, y Manizales–Cartagena en un 29%.

Fuente: Unimedios UN Periódico, 13-04-2008 en, http://unperiodico.unal.edu.co/ediciones/110/11.html

Relacionado:
Pacífico colombiano, en http://gduquees.blogspot.com/2012/12/pacifico-colombiano.html

sábado, 8 de marzo de 2008

Lamentamos cierre del OSSO

Manizales, marzo 8 de 2008-03-08

Doctores
Hans Meyer, Andrés Velásquez, Jorge Mejía.
Corporación OSSO
Cali Colombia

Apreciados Hans, Andrés, Jorge y demás compañeros del OSSO: desde este lugar de Manizales, su casa de siempre, en nombre de mi grupo de trabajo les expresamos nuestro sentimiento de solidaridad y voz de preocupación por la noticia que nos llega, sobre el cierre inexplicado de su ya reconocido y acreditado observatorio sismológico, valuarte de la Universidad del Valle y del occidente del país.

Hemos sido testigos de las acciones del Observatorio Sismológico del Suroccidente Colombiano, el más prestigioso centro de investigaciones y servicios en geociencias del occidente colombiano, actuando siempre como dependencia insigne del pujante departamento del Valle del Cauca, cuando con sus recursos científicos en nombre de la Universidad del Valle, ha prestado invaluables beneficios a la población del Eje Cafetero, entre los que subrayo los de 1985 y años subsiguientes durante la coyuntura y desastre relacionados con el Volcán Nevado del Ruiz, y desde 1999 durante toda la fase de la crisis sísmica relacionada con el terremoto del Eje Cafetero de ese año.

Sabemos la necesidad de complementar con su trabajo las acciones que, a gran escala, con limitaciones insalvables y gracias a un enorme esfuerzo, se adelantan desde el orden Nacional por el Ingeominas en relación con los procesos y fenómenos de la geodinámica colombiana; complemento necesario tal cual se ha venido comprobando gracias a las actividades que por tantos años se vienen haciendo desde el OSSO, y sin las cuales ese vacío no se podría satisfacer, resultando en vano el trabajo del Instituto nacional del orden superior.

Quienes hemos estado inmersos en estas actividades, sabemos que de otra forma es evidente la imposibilidad de atender el riesgo específico y general en el nivel regional, donde se demanda del monitoreo espacio temporal permanente y la modelación e investigación de detalle para el segmento sismo-tectónicamente homogéneo de la región andina y costera, además de actividades paralelas en este lugar donde la confluencia de las amenazas adquiere la mayor expresión de toda la geografía nacional: maremotos, terremotos, erupciones y deslizamientos, que siempre entran en el terreno de los sismos.

Frente a la responsabilidad que se deriva de una decisión de esta naturaleza, bajo el imperio de la razón y los argumentos esperamos que la sensatez y comprensión se impongan. Con la admiración de siempre,



Gonzalo Duque-Escobar
Director Observatorio Astronómico de Manizales OAM
www.manizales.unal.edu.co/oam_manizales/

domingo, 2 de marzo de 2008

Muerte de Raul Reyes: inconveniente por su forma y momento

La muerte del guerrillero Raul Reyes, vocero visible de las FARC sobre quien existían órdenes de captura, ocurrida fuera de combate el 01-03-2008 en acciones militares de nuestras tropas colombianas sobre territorio ecuatoriano fronterizo, resulta inconveniente por su forma y momento. Ocurre cuando el telón de libertad de los secuestrados políticos aún ofrecía esperanzas, y compromete el deseado acuerdo humanitario como alternativa a la opción armada, la que tanta sangre ha derramado en nuestra Patria.

El acuerdo humanitario en Colombia es un imperativo ético y constitucional, necesario para preservar y regresar con vida a los secuestrados, e importante para construir la paz en la Patria; es un gesto de humanidad en defensa de la vida.

Además, si bien la incursión militar de Colombia en Ecuador afecta la soberanía nacional de una Nación hermana, también ante la comunidad internacional la intervención en el conflicto colombiano no puede dejar sospecha alguna del inaceptable apoyo de Ecuador a los métodos y acciones de las FARC en contra de nuestra democracia.


Gonzalo Duque-Escobar